Selección de los números publicados de la revista postal "Again with the Blues" para disfrute del personal que tenga ganas de disfrutarlos, claro está. No se porqué sale esto así. Seguid: los textos están ahí abajo... Con toda la intención.
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Martes, 21 de agosto de 2007
Estoy mirando por la ventana, curioseando a la abigarrada multitud de gentes que menudean por el locutorio que tengo enfrente y desde el que os enviaré esta anotación. ... Me acuerdo de un cuento que escribí hace un par de años. Como me he puesto un poco serio estos días, ahí va, para ver si os hace sonreir. Saluditos
ELCASO DE LA GRAN MURALLA DE ZASKA.
Consideremos el caso de la Gran Muralla de Zaska. Esta deslumbrante obra de ingeniería fue iniciada en torno al año 12336 A. de EC. y se terminó unos ciento cincuenta años más tarde a un coste razonable -las exigencias salariales de los esclavos no fueron más allá de pedir media patata más cada semana, su Divinidad, por favor, si es posible, sentimos importunarle con nuestra existencia y gracias por el latigazo en el escroto, su Clemencia-.
Totalmente infranqueable, rodea por completo el continente. Cruza las cordilleras de Kimekaigo y Jokepenya, el abismo de Vayaoyo, y señala el borde del desierto de Nosesawe, aislando totalmente al gran imperio de Zaska de las influencias del malévolo MundExterior. Cada quince metros, se alza un torreón de guardia. Y en cada torreón, un soldado armado hasta los dientes, vigila con expresión hostil -de hecho, en las oposiciones a soldado, se valoran especialmente las grandes cejas peludas (dos puntos), que se unen sobre la nariz (otros dos puntos), los ojillos pequeños, oscuros y perversos (dos puntos más) y, en general, las caras del tipo “me molesta saber que respiras, forastero” (doce puntos)-. Como la muralla mide 7632,55 millas zaskanas de largo , esto significa que hay exactamente... muchos soldados de mirada aviesa mirando hacia fuera desde el imperio Zaskano, cargados de armas particularmente ingeniosas en su capacidad de hacer cesar los procesos vitales en los sujetos incautos; y dispuestos, por la vía de la persuasión física, a disuadir de sus intenciones, sean cuales sean, a cualquiera que se detenga a mirar la Muralla –desde fuera- un poco más del tiempo que se necesita para decir: “¡Caramba, vaya pedazo de Muralla tienen ustedes aquí!... ¡Ejem!, ¡Bueno! ...yo ya me iba...¡Ups! ¡Qué tarde se me ha hecho, caray!”.
Si hacemos caso a los sabios callaremos, porque los auténticos sabios callan, escuchan y es difícil sacarles prenda. Sin embargo, si, acaso por inseguridad, prestamos oídos a algún que otro reputado académico, nos enteraremos de que la Muralla debe su existencia a lo que estos eruditos llaman “Gran Migración Masiva de la Leche”.
En aquel tiempo, el imperio Zaskano florecía en esplendor y riqueza bajo el reinado del Sublime Hijo del Cielo y las Estrellas Lord Bartolomé Modesto IV “el Sencillo”. Sus caravanas recorrían los mercados de todo el mundo. Su flota dominaba los mares, haciendo llegar a los rincones más alejados del Plano, las cotizadas, carísimas y, sobre todo, molonas, manufacturas zaskanas. Ser ciudadano de Zaska era pertenecer a una élite a la que los mismos dioses aspiraban. Zaska, la tierra de la Riqueza (enorme), de la Religión (verdadera), de la Justicia (auténtica) y de la Libertad (duradera), era el faro en el que se miraban el resto de los pueblos del MundExterior. Cualquier tipejo de Anfralia o de Gusawara pagaba lo que fuera por unos pantalones zaskanos. En todas partes se abandonaban los vinillos y licores de la tierra, pues lo que se estilaba, lo más “in”, era acompañar cualquier comida con néctares zaskanos de sabor tan original como el Gouga-ghoul-ahhh. Los intelectuales zaskanos dictaban la verdad en todo el mundo. Sus artistas iban de acá para allá mirando con divertido interés el trabajo del resto de los mortales (¡Oh, querida! ¿Has estado recientemente en Ajwalandia?¡No te lo vas a creer!¡Tienen unas catedrales o como-se-llamen tan pintorescas!) y haciendo propuestas revolucionarias que marcaban el camino de la modernidad y la moda. Se sentían bien al hacerlo. (¡Oh, querido!¡Tenemos una obligación hacia esas pobres gentes!¡Al fin y al cabo el “Zaskan-güey-of-laif” es una aspiración de todos los Seres Humanos y también de esas gentes, sencillas, pero buenas!).
Una Ley Cósmica Fundamental del Cosmos reza “Existe una relación inversamente proporcional entre el nivel de riqueza X que fluye por un Imperio dado, y el deseo de mancharse las manos en trabajos sucios Y de los ciudadanos del Imperio en cuestión”. O, en palabras de la Primera Dama del Imperio Zaskano en tiempos de Lord Sinforoso VIII “el Lacio” :
-¡Oh, querida, no te preocupes! ¡Esas pobres gentes no sabrían hacer otra cosa!¡Parece que tuvieran un instinto natural para aprovechar la basura! ¡Seguramente incluso encuentran mil formas gratis de emplear nuestros desperdicios! ¡Son taaaan pintorescos! ¡En cambio, (suspiro) yo, me encontraría perdida si tuviese que hacerme un triste canapé!-.
En la limpieza de las calles, en el servicio de las mansiones, en las terrazas de los chiringuitos, en la construcción de suntuosos palacios, en aquellos menesteres en los que ningún zaskano tenía el menor interés en mancharse las manos, gentes de Gusawara, de Ajwalandia, de Anfralia -con aquella piel claraenfermiza, el cabello de paja y esos ojos azulados que daban ese yo-que-se-qué-uffff a los sanísimos, hermosos y oscuros como la noche zaskanos- brotaron como hongos como si se hubiesen materializado de la nada exclusivamente para aquellas labores serviles. Ningún zaskano en su sano juicio se preguntaba cosas como de dónde venían. En general su actitud se limitaba a saber que estarían allí para recogerlo todo después de las orgías.
-¡Oh, querida! ¡No sé cómo he podido pasar sin mi chica! –decía una señora zaskana a otra -¡Son tan trabajadoras! ¡Me tiene la casa limpísima, los niños levantados y el desayuno puesto antes de que me de tiempo a salir del baño de leche de burra!-
- Sí, si, pero no te puedes descuidar –respondía la otra. –Si no estás pendiente te rompen las cosas o, peor aún, te roban, como le pasó el otro día a una amiga mía.-
-¡No me digas! Cuenta, cuenta...-
Existe una característica fundamental de los mamíferos a la que ninguno de nosotros, gusawarianos, ajwalandianos, zaskanos o anfralianos somos excepción: procedemos de familias y formamos familias a la menor oportunidad que nos dan –de hecho, incluso antes de tener oportunidad alguna-.
Esto significa que los barrenderos, los albañiles, las criadas, los mozos de cuadra, los recogedores de boñiga fresca, los portaparaguas, las masajeadoras de pies, los depiladores de orificios, los pintores, los chóferes, los cocineros y los fregaplatos, a pesar de su individualidad inicial, tenderán irremisiblemente a crear en torno suyo agrupamientos de tres, cuatro, cinco o más personas. Es como la gravedad y no parece haber remedio posible, razón por la cual nadie intenta remediarlo y, por el contrario, nos dedicamos a crear familiares extra de forma más bien entusiasta.
De esta manera Zaska se encontró de repente poblada de gentes pálidas del norte, levemente tintadas del sur, ligeramente tostadas del oeste y francamente enfermizas del este. Cada día nuevas caras atravesaban las fronteras del imperio mirando en torno suyo boquiabiertas buscando el oro que pavimentaba las calles y la comida colgando de los árboles, para encontrarse sumergidas en un mundo en el que casi cada persona tenía una habitación para ella sola, había grifos en todas las casas, exactamente... muchas personas tenían el horroroso problema de estar gordos y, además, cientos de miles de piezas de oro se empleaban en fabricar vestiditos y comidas de sabores diversos para los perros. Los ajwalandianos –cuya opinión general acerca de los perros incluía el tueste a la brasa y una salsita de setas- alucinaban en colores. En Ajwalandia los perros estaban para comerse la basura y de esa forma transformarla en comida para la gente. Gente para la que estar gordo no era un problema sino un sueño erótico. Los gusawarianos –en cuyos pueblos el agua se pagaba a precio de oro (o aún más porque ¿quién narices es capaz de beberse un vaso de oro?)- se pasaban horas abriendo y cerrando grifos y llenando botellas que atesoraban por todos los rincones y que enviaban por correo a casa. Los anfralianos –que en sus poblados opinaban con entusiasmo que donde duerme uno duermen veinte y que es una estupidez gastar tanto espacio en dormir uno solo- llenaban de humanidad las casas en las que vivían para desesperación de sus caseros zaskanos. Los maestros de las escuelas zaskanas se quejaban de que ellos no hablaban ajwalandés, anfralio ni gusawaro y que no sabían cómo enseñar nada a esos niños extranjeros –por más que tuvieran dos piernas, dos brazos y todo el set completo, los maestros parecían encontrar una serie de diferencias intrínsecas entre un niño zaskano y otro que no lo fuera. Si les hacemos caso, los niños zaskanos jamás alborotaban, lo entendían todo a la primera, se lavaban veintitrés veces al día, poseían inmunidad natural contra los piojos, y jugaban en silencio y ordenadamente cuando el profe no estaba en clase -.
Este estado de cosas es el que el Barón Garcinuño VII llevaba años esperando.
No fue la primera voz, sino el eco de muchas otras que llevaban algún tiempo rezongando las típicas obviedades: No Son Como Nosotros. Zaska Para Los Zaskanos. El Trabajo Libera. Extranjeros Gou Joum . Compre En Almacenes Flop (siempre hay algún aprovechado). Detened La Invasión. Lo Oscuro Es Bello. No A Los Lechosos. Salvad Las Ballenas (también hay siempre algún despistado). Cerrad Las Fronteras Del Imperio. Zaska Racialmente Unificada. ETC...
Creo que no está escrita en ninguna parte, pero existe Otra Ley Fundamental del Cosmos que reza: Si alguien te intenta convencer de que tienes un problema, es que piensa sacar tajada de la situación.
(CONTINUARA)
Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)