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Again with the Blues

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Selección de los números publicados de la revista postal "Again with the Blues" para disfrute del personal que tenga ganas de disfrutarlos, claro está. No se porqué sale esto así. Seguid: los textos están ahí abajo... Con toda la intención.

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Viernes, 06 de marzo de 2009

Paso primero

Lo juré y en ello estamos, poco a poco...

Revisito la bitácora, me cuelo de nuevo en estas líneas... hice una promesa que me ha mantenido demasiado tiempo apartado de lo que me gusta. Hice una promesa que, lenta y costosamente, estoy en camino de cumplirme -no queda mucho tiempo, pero el que queda es suficiente-.
He estado lejos del ordenador y de las actualizaciones -entre otras razones, porque no tengo internet en casa-...pero pronto...muy pronto...

se acerca el día.

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Viernes, 24 de agosto de 2007

Sin novedad en el frente

No hay resumen. No seáis vagos. Leedlo todo, que para eso está, aunque no tenga sustancia ni contenido alguno. Caramba.


Estaba tranquilo, en mi casa, peleando con el ordenador y la curiosa manía que tienen todos los programas y aparatitos de quedarse colgados cuando les vas cogiendo el truco, arrojando a la nada electrónica los esfuerzos de un par (o cuatro) de horas.

Entonces he visto esta foto. Ahí estaba yo, fumando, sentadito en el saloncito de un hotel en un pueblecillo que me agradaba y cuyo nombre -por motivos desconocidos- me resultaba familiar.

No tenía más preocupación en el mundo que esperar a que dejara de llover un poco. Fumaba en paz.

Ni siquiera -y eso es raro en mí- necesitaba ver el mar porque ese pueblecito cuyo nombre no voy a mencionar tiene más verde del que mis ojos están acostumbrados a ver y mi cerebro a procesar.

¡Coño! ¡vuelvo a la misma historia! ¿es que no está claro que ese, precisamente ese debería ser el estado natural del Ser Humano? ¡Las vacaciones!
Esa paz, ese pensar, ese dejar la mano en el muslo de la persona amada -y que él o ella (tachad lo que no proceda) tenga la suya en vuestra entrepierna-, ese tomarse un cafelito despacio, oyendo llover por una ventana entreabierta, en silencio. Eso ha hecho más por mi salud mental que los veinte kilos de prozac -o los genéricos oportunos- que mi psiquiatra está empeñado en introducir en mi cuerpo por cualquiera de las vías posibles.

Sin embargo, como una limosna, se nos dan unos cuantos días al año, miserables, para que olvidemos las cargas y humillaciones del trabajo diario. Para que olvidemos a todos los mediocres que tenemos por encima, por debajo y a los lados. Para que dediquemos al menos un tercio de cada uno de nuestros días a cosas que ni nos interesan, ni nos enriquecen -y lo que es peor- ni nos divierten.

¡Qué fácil es decir esto!¿verdad?
Lo difícil es decidir qué voy a hacer para que no vuelva a suceder nunca más.
Lo malo es que estoy muy cómodo en mi casita, con mi teclado, con mi comidita, con mi coche, con mi musiquita... estoy muy tranquilo y seguro y me da miedo lo que pueda haber fuera del corral, en la noche oscura donde los lobos aullan. Me da miedo mirar las estrellas. Prefiero un techo sobre mi cabeza y el calor de mi amada.

en definitiva, ninios, ninias y en expectativa de definición de género: que no hago nada.

¿Cómo? ¿que no? Pues ahora y ante vosotros, juro y me comprometo a que antes de dos años estaré cumpliendo mis sueños. Está escrito. Vamos allá.

Nos vemos.

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 21 de agosto de 2007

Un cuento 2ª PARTE

Viene del episodio previo al episodio actual o sea, al de ahora. Esto es, el episodio anterior al que va después. O sea...

Uuuuuff!!!



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No vamos a entrar en los entresijos políticos del momento. Baste saber que el Barón Garcinuño, con el apoyo del Gremio de Fabricantes de Material de Construcción y Utensilios de Disuasión, tuvo en jaque a Lord Bartolomé Modesto IV durante muchos años y que a punto estuvo de hacerle perder el trono del imperio y la corona con brillantitos carmesíes, lazos y topitos a juego en raso beige.

Le salvó la genial idea de construir la Muralla. Una muralla inmensa e inexpugnable que frenara la marea humana que amenazaba deslustrar el brillo de ébano de las pieles de los zaskanos convirtiéndolo en un pálido cafeconleche. Una marea inmensa que, a decir de los garcinuños, amenazaba con sorber hasta la última gota de las riquezas zaskanas. Un flujo incontrolable de ideas, pensamientos, sueños y opiniones, ¡oh, no!, diferentes.

Fue una buena época para los fabricantes de ladrillos. También fue una buena época para los fabricantes de cemento. Los esclavos y prisioneros políticos acaso no mantuvieron una opinión tan favorable, pero realmente nadie se molestó en recorrer los establos y barracones en los que se hacinaban preguntando: -¿Piensa usted que se trata de una época de bienestar generalizado? –responda, por favor, “SI” en la casilla al efecto-, de manera que no podemos estar seguros. También fue una buena época para los tipos cejijuntos, aviesos y de mala uva. Y para los coroneles, comandantes, capitanes y demás encargados de dirigirles. Había muchas torres de vigilancia y muchos soldados en cada torre mirando hacia fuera. Y los zaskanos se mostraban encantados con ese estado de las cosas, ignorantes de que, en cualquier momento, a toque de silbato, los soldados unicejos podían volverse –con sus armas- para mirar hacia dentro. La marea se redujo a un chorro. Un chorro que generaba cuantiosos beneficios a muchos soldados unicejos, y a sus capitanes, y a los propietarios de barcos, de carretas con doble fondo y de picos y palas para cavar túneles y, en suma, a cualquier entusiasta del libre mercado que entendiera que la demanda por entrar en Zaska suponía un buen negocio para quienes pudiesen ofrecer medios para ello

Buena época también, pues, para los empresarios autónomos emprendedores.

Mas ¡ay, dolor! Bartolomé Modesto IV y CIA repararon entonces en uno o dos detalles sin importancia: los fabricantes de ladrillos y de cemento, simpatizantes abiertos de la causa de la muralla, no permitieron que sus simpatías les llevasen hasta el absurdo extremo de regalar estos materiales al Imperio. Los cobraban. Y los cobraban bien. Además, los exactamente... muchos soldados unicejos armados hasta los dientes tenían que ser pagados. Cuando no recibían su salario, mostraban una enfermiza propensión al amotinamiento, el saqueo, la violación, la revuelta y los linchamientos públicos en los que empleaban con gran alegría las malévolas e ingeniosas armas de las que el propio Imperio les había provisto. Exactamente... muchos soldados unicejos descontentos eran un argumento que no podía ser ignorado fácilmente a la hora de subir los impuestos.

Bartolomé Modesto IV perdió su cariñoso apelativo de “El Sencillo” y fue bautizado por el pueblo llano como “El-capullo-del-emperador-a-quien-ojalá-se-lleven-los-demonios-en-cómodos-plazos”, aunque esta denominación no quedó recogida en los libros oficiales de historia. Subieron los impuestos. Varias veces.

Los costes de mantener exactamente... muchos soldados pertrechados sobre una muralla desmedida apenas dejaban algo de calderilla para mantener el sistema imperial de hospitales, bibliotecas, mercados y asfaltado de caminos. Incluso ¡peligraron los Juegos de Pelota del Domingo en los Coliseos de Zaska!. Por otro lado, para los artistas, los intelectuales, los genios zaskanos, dedicados a crear y a dictar cánones de belleza; las camas que antaño, simplemente se hacían solas, ahora se negaban tercamente a dejar de apestar a sucio. Los huertos, que, al parecer mágicamente, preparaban las ensaladas que adornaban sus mesas, ahora permanecían obcecados en oler a estiércol seco y lleno de bichos sin producir nada mínimamente comestible para alguien que no fuera un escarabajo pelotero. La basura de las calles había dejado de desfilar autónomamente hacia los vertederos y se acumulaba en los portales, haciendo arriesgado el salir a la calle ante la amenaza velada de las cáscaras de plátano. Los escasos niños –¿Qué zaskano racional pensaba en dejar que su vida la hipotecase uno de aquellos pequeños fastidios con patas? Un perrito daba casi la misma tabarra, pero al menos, no hablaba- no parecían contener una gran promesa de futuro para el imperio. A la pregunta ¿qué quieres ser de mayor?, la mayor parte de ellos hubiera contestado ¿por qué no te pierdes, abuelo, que no me dejas ver el partido?.


Inexorablemente –también hay en ello implicada alguna Ley Fundamental, creo. Ese día tampoco estuve en clase- la flor del descontento arraigó, creció y floreció entre los zaskanos. Pronto amenazó con dar fruto: un fruto redondo, grande, duro y de color rojo sangre. Por suerte para Bartolomé Modesto IV y CIA, ese día, los exactamente... muchos soldados unicejos se dieron la vuelta y miraron hacia dentro, como estaba previsto.


Hoy por hoy, al parecer, entrar en Zaska es sencillo, si uno tiene interés, suponiendo que le apetezca donar casi todos los frutos de su trabajo diario al Fondo para el Mantenimiento de la Muralla y las Torres.
Lo complicado es volver a salir.


Los exactamente... muchos soldados necesitan voluntarios que les alimenten, vistan y costeen sus pertrechos y sus pensiones. Por alguna razón desconocida, todo vestigio de voluntariedad desaparece tan pronto como uno cruza las puertas de Zaska. Salvo que las apetencias de uno incluyan los látigos, las cadenas y una vestimenta escasa –por no hablar de la alimentación y los modales en la mesa-, la mayor parte de los que estamos fuera, preferimos seguir fuera. Y los que ahora están dentro, también preferirían salir.


Es una buena época, pues, para los empresarios autónomos audaces que están fuera.


Sin embargo, lo extraño, es que en Ajwalandia, Gusawara y Anfralia últimamente se escuchan ecos de voces que dicen cosas como: Detengamos La Marea Negra. Anfralia Libre Para Los Anfralianos. Gusawara Racialmente Unificada. Ajwalandia Pura. Calcetines Snadel, Los Mejores Para Sus Pies. Extranjeros Gou Joum . Oferta Tres Por Dos. Ley de Extranjereidad Para Los Migrantes. MundExterior Para Los Que Lo Trabajan.

FIN.

EPÍLOGO: Quisiera recordar a nuestros amables lectores que esta es una obra de ficción. Que cualquier parecido entre los personajes y situaciones descritos y la realidad es pura coincidencia. Que este tipo de absurdos solo pueden suceder en mundos procedentes de la fantasía enfermiza de sus autores. Y que no se preocupen: sus gobiernos están verdaderamente interesados en cuidar de ustedes personalmente.

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 21 de agosto de 2007

Un cuento (no sé si lo conocéis, amiguitos y amiguitas) 1ª PARTE

Estoy mirando por la ventana, curioseando a la abigarrada multitud de gentes que menudean por el locutorio que tengo enfrente y desde el que os enviaré esta anotación. ... Me acuerdo de un cuento que escribí hace un par de años. Como me he puesto un poco serio estos días, ahí va, para ver si os hace sonreir. Saluditos



ELCASO DE LA GRAN MURALLA DE ZASKA.

Consideremos el caso de la Gran Muralla de Zaska. Esta deslumbrante obra de ingeniería fue iniciada en torno al año 12336 A. de EC. y se terminó unos ciento cincuenta años más tarde a un coste razonable -las exigencias salariales de los esclavos no fueron más allá de pedir media patata más cada semana, su Divinidad, por favor, si es posible, sentimos importunarle con nuestra existencia y gracias por el latigazo en el escroto, su Clemencia-.

Totalmente infranqueable, rodea por completo el continente. Cruza las cordilleras de Kimekaigo y Jokepenya, el abismo de Vayaoyo, y señala el borde del desierto de Nosesawe, aislando totalmente al gran imperio de Zaska de las influencias del malévolo MundExterior. Cada quince metros, se alza un torreón de guardia. Y en cada torreón, un soldado armado hasta los dientes, vigila con expresión hostil -de hecho, en las oposiciones a soldado, se valoran especialmente las grandes cejas peludas (dos puntos), que se unen sobre la nariz (otros dos puntos), los ojillos pequeños, oscuros y perversos (dos puntos más) y, en general, las caras del tipo “me molesta saber que respiras, forastero” (doce puntos)-. Como la muralla mide 7632,55 millas zaskanas de largo , esto significa que hay exactamente... muchos soldados de mirada aviesa mirando hacia fuera desde el imperio Zaskano, cargados de armas particularmente ingeniosas en su capacidad de hacer cesar los procesos vitales en los sujetos incautos; y dispuestos, por la vía de la persuasión física, a disuadir de sus intenciones, sean cuales sean, a cualquiera que se detenga a mirar la Muralla –desde fuera- un poco más del tiempo que se necesita para decir: “¡Caramba, vaya pedazo de Muralla tienen ustedes aquí!... ¡Ejem!, ¡Bueno! ...yo ya me iba...¡Ups! ¡Qué tarde se me ha hecho, caray!”.


Si hacemos caso a los sabios callaremos, porque los auténticos sabios callan, escuchan y es difícil sacarles prenda. Sin embargo, si, acaso por inseguridad, prestamos oídos a algún que otro reputado académico, nos enteraremos de que la Muralla debe su existencia a lo que estos eruditos llaman “Gran Migración Masiva de la Leche”.


En aquel tiempo, el imperio Zaskano florecía en esplendor y riqueza bajo el reinado del Sublime Hijo del Cielo y las Estrellas Lord Bartolomé Modesto IV “el Sencillo”. Sus caravanas recorrían los mercados de todo el mundo. Su flota dominaba los mares, haciendo llegar a los rincones más alejados del Plano, las cotizadas, carísimas y, sobre todo, molonas, manufacturas zaskanas. Ser ciudadano de Zaska era pertenecer a una élite a la que los mismos dioses aspiraban. Zaska, la tierra de la Riqueza (enorme), de la Religión (verdadera), de la Justicia (auténtica) y de la Libertad (duradera), era el faro en el que se miraban el resto de los pueblos del MundExterior. Cualquier tipejo de Anfralia o de Gusawara pagaba lo que fuera por unos pantalones zaskanos. En todas partes se abandonaban los vinillos y licores de la tierra, pues lo que se estilaba, lo más “in”, era acompañar cualquier comida con néctares zaskanos de sabor tan original como el Gouga-ghoul-ahhh. Los intelectuales zaskanos dictaban la verdad en todo el mundo. Sus artistas iban de acá para allá mirando con divertido interés el trabajo del resto de los mortales (¡Oh, querida! ¿Has estado recientemente en Ajwalandia?¡No te lo vas a creer!¡Tienen unas catedrales o como-se-llamen tan pintorescas!) y haciendo propuestas revolucionarias que marcaban el camino de la modernidad y la moda. Se sentían bien al hacerlo. (¡Oh, querido!¡Tenemos una obligación hacia esas pobres gentes!¡Al fin y al cabo el “Zaskan-güey-of-laif” es una aspiración de todos los Seres Humanos y también de esas gentes, sencillas, pero buenas!).


Una Ley Cósmica Fundamental del Cosmos reza “Existe una relación inversamente proporcional entre el nivel de riqueza X que fluye por un Imperio dado, y el deseo de mancharse las manos en trabajos sucios Y de los ciudadanos del Imperio en cuestión”. O, en palabras de la Primera Dama del Imperio Zaskano en tiempos de Lord Sinforoso VIII “el Lacio” :
-¡Oh, querida, no te preocupes! ¡Esas pobres gentes no sabrían hacer otra cosa!¡Parece que tuvieran un instinto natural para aprovechar la basura! ¡Seguramente incluso encuentran mil formas gratis de emplear nuestros desperdicios! ¡Son taaaan pintorescos! ¡En cambio, (suspiro) yo, me encontraría perdida si tuviese que hacerme un triste canapé!-.
En la limpieza de las calles, en el servicio de las mansiones, en las terrazas de los chiringuitos, en la construcción de suntuosos palacios, en aquellos menesteres en los que ningún zaskano tenía el menor interés en mancharse las manos, gentes de Gusawara, de Ajwalandia, de Anfralia -con aquella piel claraenfermiza, el cabello de paja y esos ojos azulados que daban ese yo-que-se-qué-uffff a los sanísimos, hermosos y oscuros como la noche zaskanos- brotaron como hongos como si se hubiesen materializado de la nada exclusivamente para aquellas labores serviles. Ningún zaskano en su sano juicio se preguntaba cosas como de dónde venían. En general su actitud se limitaba a saber que estarían allí para recogerlo todo después de las orgías.
-¡Oh, querida! ¡No sé cómo he podido pasar sin mi chica! –decía una señora zaskana a otra -¡Son tan trabajadoras! ¡Me tiene la casa limpísima, los niños levantados y el desayuno puesto antes de que me de tiempo a salir del baño de leche de burra!-
- Sí, si, pero no te puedes descuidar –respondía la otra. –Si no estás pendiente te rompen las cosas o, peor aún, te roban, como le pasó el otro día a una amiga mía.-
-¡No me digas! Cuenta, cuenta...-


Existe una característica fundamental de los mamíferos a la que ninguno de nosotros, gusawarianos, ajwalandianos, zaskanos o anfralianos somos excepción: procedemos de familias y formamos familias a la menor oportunidad que nos dan –de hecho, incluso antes de tener oportunidad alguna-.

Esto significa que los barrenderos, los albañiles, las criadas, los mozos de cuadra, los recogedores de boñiga fresca, los portaparaguas, las masajeadoras de pies, los depiladores de orificios, los pintores, los chóferes, los cocineros y los fregaplatos, a pesar de su individualidad inicial, tenderán irremisiblemente a crear en torno suyo agrupamientos de tres, cuatro, cinco o más personas. Es como la gravedad y no parece haber remedio posible, razón por la cual nadie intenta remediarlo y, por el contrario, nos dedicamos a crear familiares extra de forma más bien entusiasta.

De esta manera Zaska se encontró de repente poblada de gentes pálidas del norte, levemente tintadas del sur, ligeramente tostadas del oeste y francamente enfermizas del este. Cada día nuevas caras atravesaban las fronteras del imperio mirando en torno suyo boquiabiertas buscando el oro que pavimentaba las calles y la comida colgando de los árboles, para encontrarse sumergidas en un mundo en el que casi cada persona tenía una habitación para ella sola, había grifos en todas las casas, exactamente... muchas personas tenían el horroroso problema de estar gordos y, además, cientos de miles de piezas de oro se empleaban en fabricar vestiditos y comidas de sabores diversos para los perros. Los ajwalandianos –cuya opinión general acerca de los perros incluía el tueste a la brasa y una salsita de setas- alucinaban en colores. En Ajwalandia los perros estaban para comerse la basura y de esa forma transformarla en comida para la gente. Gente para la que estar gordo no era un problema sino un sueño erótico. Los gusawarianos –en cuyos pueblos el agua se pagaba a precio de oro (o aún más porque ¿quién narices es capaz de beberse un vaso de oro?)- se pasaban horas abriendo y cerrando grifos y llenando botellas que atesoraban por todos los rincones y que enviaban por correo a casa. Los anfralianos –que en sus poblados opinaban con entusiasmo que donde duerme uno duermen veinte y que es una estupidez gastar tanto espacio en dormir uno solo- llenaban de humanidad las casas en las que vivían para desesperación de sus caseros zaskanos. Los maestros de las escuelas zaskanas se quejaban de que ellos no hablaban ajwalandés, anfralio ni gusawaro y que no sabían cómo enseñar nada a esos niños extranjeros –por más que tuvieran dos piernas, dos brazos y todo el set completo, los maestros parecían encontrar una serie de diferencias intrínsecas entre un niño zaskano y otro que no lo fuera. Si les hacemos caso, los niños zaskanos jamás alborotaban, lo entendían todo a la primera, se lavaban veintitrés veces al día, poseían inmunidad natural contra los piojos, y jugaban en silencio y ordenadamente cuando el profe no estaba en clase -.
Este estado de cosas es el que el Barón Garcinuño VII llevaba años esperando.


No fue la primera voz, sino el eco de muchas otras que llevaban algún tiempo rezongando las típicas obviedades: No Son Como Nosotros. Zaska Para Los Zaskanos. El Trabajo Libera. Extranjeros Gou Joum . Compre En Almacenes Flop (siempre hay algún aprovechado). Detened La Invasión. Lo Oscuro Es Bello. No A Los Lechosos. Salvad Las Ballenas (también hay siempre algún despistado). Cerrad Las Fronteras Del Imperio. Zaska Racialmente Unificada. ETC...


Creo que no está escrita en ninguna parte, pero existe Otra Ley Fundamental del Cosmos que reza: Si alguien te intenta convencer de que tienes un problema, es que piensa sacar tajada de la situación.


(CONTINUARA)

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Jueves, 16 de agosto de 2007

QUE NO TE ENGAÑEN: TU TAMBIÉN TE VAS A MORIR



Chuan-Che, el famoso filósofo y esteticién chino ha iniciado -al parecer en un paroxismo de actividad completamente inusual en su persona- la campaña internacional

"QUE NO TE ENGAÑEN: TU TAMBIÉN TE VAS A MORIR"

Armado únicamente de un botecillo de espray y de sus funestas buenas intenciones, el eximio sabio se ha decidido a socavar los cimientos de la civilización occidental con este mensaje. El -perdonen la palabra, amables lectores y lectoras- sujeto en cuestión planea andar de acá para allá ensuciando paredes con la frasecilla de marras. ¿Por qué? nos preguntamos. Al parecer, harto de esperar que el mundo cambie sentado cómodamente en la posición del loto (¿o era esperando que le toque de una p... vez la loto?), el muy ingenuo, cansado de escuchar en la tele a todo volumen del vecino la vigesimo quinta reposición de nosequépelícula, ha tenido una revelación (otra. Y van treinta y dos) y se ha decidido a proclamar la buena nueva por el mundo (hecho este que de nuevo nos hace reflexionar sobre si realmente es tan sabio como lo que habitualmente se cree).

En fin. Seguiremos informando, amiguitos y amiguitas.

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 14 de agosto de 2007

Again with the Blues exposed... un fotoblog



Ya sé que es una muestra más de mi profunda ignorancia en temas informáticos -se nota el rollo autodidacta-. Pero el caso es que, de momento, se me ha ocurrido que puedo compartir con vosotros, amiguitos y amiguitas, un puñado de instantáneas cuidadosamente recopiladas de las muchas que se agolpan en mi disco duro. Y entonces se me ha escurrido la brillante idea de abrir un fotoblog en www.flogup.com/againwitheblues...

Allí, si os apetece, podréis ver cosas que mis ojos han visto (sí, yo estaba justo delante de las escenas que contemplaréis) y, con un poco de suerte podréis crear vuestras propias reflexiones sobre las mismas. Aún no me animo mucho con el tema de las ilustraciones, pero bien está, todo se andará.

Mientras tanto, niños, niñas y seres humanos sin definir, aguardad un poco más el próximo estertor de vuestra revista amiga. Prooonto. Muy prooonto...

Besos y abrazos -ya sabéis, tachad lo improcedente-.
Juan JeSUX

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 14 de agosto de 2007

Again with the Blues. El retonno interminable.



"no hay geometría ni teología"


Con vuestro permiso, ninios y ninias, nos atrevemos a dirigirnos a vosotros simplemente para daros un pequeño toque de atención: estamos aquí
Estudiamos, aprendemos, no nos estamos quietos. Pararse es como morir un poco. A veces, la ausencia de meta, de objetivo, de finalidad última hace que miremos en torno con desánimo, como diciéndo ¿para qué?
Luego, cuando paseas por la calle y te agreden sin piedad con las motos sin silenciador; o entras en el super y te atacan sin respeto con un regaton eterno convertido en tapiz de fondo; o te das cuenta de que alguien se ha gastado miles de euros en un sistema de sonido a prueba de lluvia solo para que no se oiga el silencio; entonces sabes para qué lo haces.
Como Asterix y Obelix, se trata de resistir, ahora y siempre, al invasor. Y el invasor (¿tengo que explicarlo?) son los anuncios de crema, las sonrisas de lata, las tetas inexistentes, los machos comprensivos guapos y depilados, los niños malcriados e insoportables que comen a la carta en su propia casa, los padres que los llaman "Rodrigo", o "Gorka" o "Leyre" o "Muskilda" o "Pere" o "Alvaro" o "Nerea" o "Jaume" o (¿de verdad tengo que seguir?), los adolescentes que conducen audis atres, las niñas del siglo XXI que aún me dicen (lo creáis o no) que sus novios son buenos porque las dejan salir solas, la gente que ha perdido su infancia y no se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde, la hipocresía de unos gobiernos empeñados en crear policía, ejército y "seguridad" en vez de acabar -que no es un sueño- con la pobreza y la tristeza...No pienso seguir. Ya lo entendéis.

Por eso, solo recordaros que estamos aquí y que, periódicamente, volveremos...

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (1) | Referencias (0)

Martes, 20 de diciembre de 2005

Again 30... ¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad y coj... deput... próspero 2006!

Again with the Blues.
6º Epoca. Año 19. Nº30. Diciembre 2005.
“ La ignorancia es una forma de contaminación ambiental”(leído por ahí)
“Dejad que los niños se acerquen a mí” (un pedófilo)
“Esto va a ser la bomba” (Truman)
“Houston, tenemos un problema” (en el Apolo XIII, con diarrea)
“Dejad de hacer el indio, estáis rodeados” (Custer, en Little Big Horn)
“Eso es la Navidad, para los débiles y para los fuertes, para los ricos, para los pobres, para los viejos, para los jóvenes” (John Lennon)
“UI-UIS-YU A-MERI-KRIS-MAS” (Chuan Che, en clase de inglés),





Editorial.
Treinta números ya, amiguitas y amiguitos. No se sabe bien si eso merece una celebración o un castigo ejemplar. Algunos de vosotros habéis estado aquí desde el principio, mientras que otros recién os acabáis de incorporar a esta nuestra selecta comunidad, pequeña, por lo demás. Bueno el caso es que notaréis, como de costumbre, que es navidad. (bueno, no es que habitualmente sea navidad, sino que... bueno, da igual)... Que nuevamente cambiamos de año (¿quién se acuerda ya del 2000? ¿y del efecto 2000?)
AAAAARRRGGG...
Jooooder, nenes (y nenas) no perdamos la calma. Sólo espero, por vuestro bien que no hayáis ido dejando para luego alguna cosa importante. Ya veis que esto corre que se las pela y que, bien puede ser, que “luego” sea una quimera, tan inexistente como... como... como el ganador de la lotería de navidad, el cielo o el infierno. Puede ser que “luego” no podamos hacer “eso” que tenemos pensado hacer cuando nos libremos de otras “cosas más urgentes”. Allá vosotros y vosotras –y, ya puestos, allá yo-.
Que ya somos 2006... quién lo diría.
Ah, por cierto... esta vez el contenido de nuestra revista no está recomendado para niños o niñas menores de edad, sacerdotes u otros adultos sin preparación. Nuestras más sentidas disculpas por este estado de las cosas. Cosas del climax, digoooo del clima

Nuevo enfoque en el tratamiento de las enfermedades mentales.

Oslo (Kuraosusponepeor).-
El reconocido psiquiatra Dr.Turachina se convirtió ayer jueves en el centro del XXXIIIº Congreso de la Liga Internacional de Medicina Oriental Nativa (LIMON) al presentar su ponencia –titulada “una revisión sobre las terapias de sustitución y transferencia”- completamente desnudo, con la notable excepción de una diadema de plumas de guacamayo azul en su frente y un anillo peneano de hueso de huacabí de cresta anaranjada. El profesor, ante el pasmo de los y las asistentes al congreso, procedió a alabar las ventajas que, en el tratamiento de las enfermedades mentales, tenía el realizar ensalmos y encantamientos chamánicos. “Más de uno y más de dos de los casos de enfermedad mental” – declaró ante la policía- “no son sino casos de posesión por espíritus malignos...y mira lo que hace la guarra de tu hijaaaaaa... ¡tómame, tómame, aaaarrg!”. El Doctor Turachina, famoso por el empleo –con éxito- de grandes dosis de hongos alucinógenos para aumentar el rendimiento escolar de sus hijos (de hecho, ha patentado dos marcas de cereales para el desayuno bajo el nombre de “Amanitaflakes” y “Ayahuascakrispis”) terminó su ponencia en el juzgado de primera instancia e instrucción de la ciudad bajo la acusación de “presunta posesión de un muñequito con la forma y los cabellos de Su señoría Ilustrísima el Juez al que clavaba dolorosos y malignos alfilerillos”. La fiscalía, aquejada de inexplicables crisis de aerofagia, está estudiando si procede iniciar un proceso por “maltrato intencional de muñequitas vudú, infladas por el ano”. Seguiremos informando tan pronto como consigamos la muñeca que tiene la forma de nuestro presidente y redactor jefe D. Crisófilax Bloemfontaine quien, esperamos, se va a enterar de lo que vale un peine...

Padres Maltratados.
Bambi (Nevermore).-
Crece la preocupación de las autoridades mundiales ante el progresivo aumento de los casos de maltrato de padres (y madres) a manos de sus hijos. Al parecer, además de ser llevados y traídos del colegio, llevados y recogidos puntualmente de sus actividades extraescolares, llevados y traídos del cine varias veces a la semana, llevados y traídos de las tiendas de videoconsolas tras hacer al menos una adquisición, los niños y las niñas exigen a sus padres que les hagan los deberes, discutan personalmente con los maestros que les regañan, y que no les molesten mientras juegan con la plei o ven la programación basura del momento mientras se comen en el salón lo que han elegido del variado menú propuesto por su mamá, a la que previamente han criticado por la escasa variedad disponible para elegir, lo mal que cocina en relación a las madres de otros niños, la mala calidad de los postres (-jodeer, siempre fruta, a ver si traes fresisuises-) y la tardanza en servirles el alimento. Exigen también ropa de marca amenazando a sus padres con ir desnudos por la calle en invierno si no les compran exactamente la que ellos han pedido. El estado de la situación ha llevado al Defensor del Pueblo, la Aldea y el Caserío Bucólicamente Perdido entre las Montañas a proponer un proyecto no de ley que obligue a la policía a dialogar extensamente con los niños y las niñas para que mitiguen un poco sus exigencias y accedan a ir a Burguer Queen alguna vez en vez de a Mc’Mickeys todo el rato. Asimismo, el Consejero de Cumbias, Brisca y Haraganeo de la Junta de Comodidades de Caspilla- La Ancha ha avanzado la idea de la creación de una Oficina del Defensor de los Padres y Madres (ODPM) que, a costa del erario público, ofrecerá servicios psicológicos especializados de mediación para convencer a las criaturillas de que la ropa de hipermercado es casi tan buena como la de marca que anuncian en la tele, que se puede vivir perfectamente jugando a las chapas en la calle con tus amigos en vez de ver la tele y sin comprar el último DVD de la película que viste el mes pasado en el cine; y que han de ser solidarios, humanitarios y comprensivos con los niños y niñas de otros países subdesarrollados que no tienen la suerte de vivir en el mundo libre, civilizado y superior en el que nosotros residimos.
Testimonios estremecedores como el del niño Kevin Melopasso que narró ante las cámaras de televisión cómo su padre le dijo una vez que “no”, sin embargo, han levantado también las alertas mundiales ante la necesidad de controlar si, verdaderamente, lo que es llamado maltrato no será defensa propia y los padres y las madres necesitan ser vigilados por las autoridades mucho más de cerca.

Suspendido el primer certamen internacional de merengue, tute y parchís por doping.
Las Palmas (o sea, te mueres).-
El primer certamen internacional de merengue, tute y parchís por doping ha sido suspendido ante las dificultades encontradas por la organización para localizar participantes de varios países dispuestos a jugar al parchís, al tute y a bailar merengue dopados. “No cabe duda que el espíritu de la alta competición se está extendiendo a todos los sectores de la población”- señaló el comisario del certamen el ínclito señor Tadeo Bras, maestro albañil de profesión- “El personal está en contra del dopaje de una manera que da asco. Y además, los cuatro que hemos encontrado dispuestos a doparse, preferían dedicarse a otras cosas una vez dopados, como la diversión, el sejso y otras actividades lúdico-festivas...”
Esperamos más suerte en años posteriores a esta iniciativa estúpida que probablemente no prosperará.

Nueva oleada de indignación mundial.

Roma (esto es, carente de punta o agudeza; falta de ingenio).-
Ya hemos tenido ocasión de advertirlo varias veces en anteriores números de nuestra revista, pero, por lo visto no hay manera. De seguir así las cosas, probablemente esto va a ser el acabóse. Una vez más, una vez más, repetimos, el pueblo llano indignado, haciendo uso del derecho al ejercicio de su poder, de su capacidad real y auténtica de cambiar las cosas, ha salido a la calle, se ha alzado en sincera protesta y repulsa, ha dejado oír su voz a los líderes que creen que rigen el mundo, ha hecho temblar los cimientos de la complacencia en la que viven los políticos para denunciar, para protestar, para reclamar con justa y santa indignación. ¿El motivo? La indigna, farisaica, traicionera, vendida, miope, cutre decisión del árbitro colegiado D. Felipe Nalti que costó el paso a los octavos de final en el campeonato provincial de fútbol nudista outdoor a la selección nacional de Barusia del Sur en el encuentro mantenido con sus rivales sempiternos los jugadores de la selección nacional de Pascasia Oriental.
Varias decenas (y dedesayunos, y dealmuerzos) de miles de ciudadanos se lanzaron a la calle ordenadamente (primero iba el árbitro, detrás, todos los que le corrían a gorrazos) para expresar de forma espontánea, libre, democrática, su repulsa ante la mencionada decisión de ignorar un penalti como una casa en la jugada que supuso la victoria de los pascasianos por diez a dos. Democráticamente también, la muchedumbre santamente indignada se repartió los restos que quedaron del colegiado para escupir sobre ellos por turno.
Lo decimos y lo repetimos. Con el pueblo soberano no se juega. Y si no, que se atengan a las consecuencias aquellos facinerosos que piensan que por tener un silbato en la boca son Dios Todopoderoso.


Campaña “apaga la tele: no te dará un telele”.


Venecia (esto es, no te quedes, imbécil).-
Bajo el absurdo lema “apaga la tele: no te dará un telele”, la Asociación para la Defensa de la Inteligencia Original y Sorprendente (ADIOS), presentó el pasado jueves ante los medios de comunicación su campaña de navidad. Lo absurdo de esta campaña –incluso, perdonen nuestros lectores y lectoras, lo peligroso de la misma- es que proponen que, al menos desde hoy mismo y hasta el final de las festividades lúdico comerciales que nos invaden, apaguemos los televisores. Incluso, para evitar la tentación de volver a encenderlos, proponen que desconectemos las antenas y desintonicemos los canales, dejando únicamente el vídeo o el DVD por si nos apeteciese ver una película entera, sin pausas ni interrupciones por publicidad. Los muy degenerados, -rogamos nuevamente disculpas por nuestro lenguaje, pero es que hay cosas que no tienen perdón de Dios- aseguran que, de esta forma, a través del ejemplo, lograremos varios objetivos: a saber, pasarlo mucho mejor, disfrutando de aquellos a quienes tenemos cerca y a los cuales, presuntamente, amamos. Y dos, que las compañías comerciales se enteren de que no deseamos ver anuncios, que compraremos lo que queramos y que ya está bien. Y tres, quizá lo más importante: tiempo. Tiempo para pensar. Tiempo para mirar en torno nuestro. Tiempo para tomarnos las uvas del nuevo año cuando nos salga de los coj... de los huev... de las narices y no cuando nos digan desde la Puerta del Sol. En definitiva, libertad.
Y aquí es donde nosotros, miembros de Again with the Blues preguntamos... ¿quién coñ... demoni... narices les ha dicho a estos señores del ADIOS que nosotros no queremos publicidad, películas troceadas y ver al presentador de turno decirnos cuándo y como tenemos que brindar y con qué? ¿quién les ha dicho que no necesitamos que se nos asesore sobre el juguete o la colonia más adecuada para regalar a nuestras novias o novios, esposas o maridos, hijos o hijas (tachad lo que no proceda)? ¿quién les ha dicho a estos –disculpen de nuevo y gracias a “Les Luthiers”- individuos que deseamos ser libres? Desde aquí, nos posicionamos y os animamos a dejar las cosas como están: la tele encendida todo el día desde hoy hasta el 7 de enero y a disfrutar de las reposiciones y del fastuoso anuncio del calvo y del cava... Hala. ¡Hooombre ya!.

*Rincón Literario.
Os recordaremos, niños y niñas, amigos todos de la Fauna Ibérica, que esta es una ya antigua tradición de nuestra revistilla amiga. Dejamos a un lado las colaboraciones más o menos voluntarias de nuestros autores y autoras fetiche, escondemos bajo polvorientos legajos el chorro de cartas que nos enviáis con vuestros cuentos, vuestros poemas, vuestras creaciones (vaaaale. No es un chorro. De hecho fue una en 1874, pero bueno, siempre podemos hacernos ilusiones ¿no?) y miramos al techo soñadores esperando que el espíritu de la Navidad nos inunde y nos llene. Cuando llegan estas fechas señaladas –por más feo que esté señalar- nos invade un espíritu extraño y nos sentimos llamados a olvidarnos de todo y rebuscar en nuestros archivos para poder ofreceros, otra vez, un nuevo

Cuento de Navidad.
Ocurrió cierta vez, érase que se era, que el coronel Desmond Struo –a quien sin duda conoceréis, amiguitos y amiguitas, lectores involuntarios de nuestra revista amiga- no pudo conciliar el sueño. No es que tuviera pesadillas, puesto que el coronel rara vez soñaba. Sólo es que tenía una extraña sensación de ahogo y de ardor que, juiciosamente, atribuyó a las tres raciones de pastel de bacon con criadillas de cerdo que había tomado para cenar en el comedor de oficiales.
De modo que, desterrando la idea de dormir, se levantó de la cama, se vistió de nuevo y salió a la calle para dar una vuelta con el humbee. Pasear entre los cascotes de las ciudades en ruinas llenaba su mente –habitualmente vacua- de una rara calma.
Una luna enorme como un balón de playa iluminaba la vasta extensión de calles desiertas, edificios acribillados y silencio en que se había convertido una de las ciudades más antiguas –y legendarias- del planeta de cuyo nombre no queremos acordarnos. Con la excepción de tres o cuatro chiquillos hambrientos que deambulaban entre los derribos buscando algo que rapiñar, el coronel no encontró gran cosa contra la que ejercitar su puntería, lo cual no hizo sino empeorar su mal humor.
El visor nocturno que empleaba para desplazarse en la oscuridad le mostró de pronto una cercana fuente de calor. Detuvo el humbee y, silencioso como una sombra, se deslizó rifle en ristre hacia la hoguera y observó. Envuelta en un ropón oscuro que la cubría de pies a cabeza, una figura se erguía junto a un triste fuego encendido en un bidón dentro de lo que, en otro tiempo, debió ser un colegio. Aumentando la potencia de su visor, el coronel tuvo la certeza de que se trataba sin duda de una mujer. Una de esas mujeres oscuras, renegridas, silenciosas, veladas, tristes que se movían como fantasmas arrastrando niños de la mano evitando –quién sabe cómo- las balas, los combates callejeros y las bombas. Una de esas mujeres delgadas que, milagrosamente, se las ingeniaban para alimentar a esos chiquillos, para vestirlos, para calentarlos en los crudísimos inviernos transcurridos desde que comenzó la guerra. Una de esas mujeres que –imaginó el coronel mientras una rarísima lascivia le invadía- habrían pasado por las manos de combatientes de ambos bandos, varias veces probablemente, soportando en silencio, sin arcadas, el olor nauseabundo y feroz, guarro, animal de aquellos hombres correosos, sucios, degradados; como perras, sintiendo gotear en sus rostros, en sus bocas, entre sus piernas, el chorro caliente, fétido, del semen ajeno.
Sin saber muy bien por qué, el coronel –que habitualmente evitaba incluso el pensar en la carne blanduzca, grimosa, estremecedoramente suave, lampiña de las mujeres- sintió un leve temblor en su habitualmente tristón miembro. A punta de pistola, se hizo visible. Sin mostrar sobresalto, sin sorpresa alguna, con el gesto cansado de quien ha visto la misma escena demasiadas veces, la mujer le miró desde detrás de su velo con unos ojos más negros aún que la noche que les rodeaba. Desmond Struo se desabrochó el pantalón, dejó al aire su blanquecino trasero y sacó su arrugado pene al frío aire de la noche. No hubo palabras. La mujer se subió la ropa y se tendió en el suelo, abiertas las piernas. El coronel se tumbó sobre ella, se agitó, forcejeó, gruñó y, poco tiempo después, dio un largo suspiro, se levantó y se marchó. Algo más tarde, de vuelta en la base, tomó una larga ducha caliente. Asqueado, se frotó con desinfectante al menos tres veces los genitales y durmió el sueño de los benditos –que es lo que quizá nosotros, simples mortales, jamás llegaremos a entender-.
Naturalmente, en los días que siguieron, el laureado coronel ni se acordó siquiera del episodio, salvo la vaga impresión de que había demostrado su hombría como el que más, por lo que, en consecuencia, su interés por estar presente en los exámenes médicos de los soldados recién incorporados, por verificar personalmente la perfección atlética de sus cuerpos desnudos, la satisfacción que sentía al observar aquellas filas y filas de jóvenes ejemplares de patriotas, eran perfectamente normales, sanas y, de hecho, uno de los deberes de su cargo.
Pero esto es un cuento de Navidad y eso quiere decir que pasaron más cosas y, algunas de ellas, no del todo comprensibles o lógicas.
La primera de ellas sucedió una mañana de patrulla, cuando desde un helicóptero ametrallaban indiscriminadamente lo que, de forma artera, parecía un mercadillo ambulante, pero que sin duda era un agrupamiento de guerrilleros insurgentes; el coronel notó en su dedo pulgar una brevísima vacilación al oprimir el jugoso botón rojo de “FIRE” en el momento en el que en su visor se cruzó una de aquellas figuras fantasmales, ocultas –y deseables- que huía aullando para ponerse a cubierto. Apretó con más fuerza y las balas partieron en dos a la terrorista asquerosa, pero... aquella vacilación... había existido. Desmond Struo no podía negarse a sí mismo la evidencia.
La segunda sucedió al día siguiente. El coronel, que insistía en participar personalmente en las incursiones, escoltaba desde su carro de combate la lujosa limusina que, al igual que los tiranos anteriores, empleaba uno de los nuevos gobernantes. En aquel instante, circulaban por una de las más importantes avenidas de la ciudad. La calle estaba limpia de cascotes, el asfalto reconstruido, las casas en las que se alojaban los periodistas acreditados daban incluso una impresión de normalidad. Gente desocupada caminaba de acá para allá, trapicheando a escondidas o simplemente tomando, a falta de otra cosa, el sol y el aire que tanto abundaban. En la multitud se podían distinguir también muchas de aquellas veladas figuras femeninas, sumisas, silenciosas, caminando detrás de un hombre o arrastrando niños de la mano o con los bultos arrebujados de los bebés en los brazos. Y fue uno de aquellos bultos lo que le llamó la atención: en brazos de una mujer oculta, vestida de negro de pies a cabeza, le pareció distinguir el relampagueo de un bebé rubísimo, de enormes ojos azules, tan ario y bello como... como... cojones, como él mismo.
Pero el convoy circulaba a toda velocidad arrollando ciclistas y obligando a los peatones despistados a tirarse de cabeza en las cunetas, así que cuando quiso asegurarse, la mujer se había perdido en la distancia y ya no la vio más.
La tercera cosa extraña fue que, en los días siguientes comenzó a tener la impresión de que un número insólito de bebés rubios, arios, hermosos como él mismo, habían brotado por todas partes. Los veía asombrado donde quiera que fuese: si asaltaban un poblado de traidores, mujeres negrísimas huían alocadas llevando en brazos niños tan lindos como los de los anuncios de pañales, sonrosados, regordetes. Si bombardeaban un mercado, un teatro o un cine donde se celebraban reuniones clandestinas de insurgentes, mujeres de tez cobriza, ojos oscuros y cabellos del color del ala de cuervo salían ensangrentadas entre las ruinas rescatando niños blanquísimos, de ojazos cautivadoramente azules, niños tan, tan... tan normales como el pastel de manzana y los donuts. Si registraban casa por casa, mirando debajo de las mesas camilla en busca de escondites secretos de armas de destrucción masiva, se encontraba con las miradas azuladas, sorprendidas, abiertas, de niños tan bonitos como él mismo que lo contemplaban solemnes desde sus mugrientas, grisáceas cunas.
La cuarta es que, como consecuencia de las anteriores, Desmond Struo acudió a visitar al psiquiatra de la base. Habitualmente, sus relaciones con los psiquiatras se habían limitado a perseguirlos jocosamente a tiros desde su ventana –lo cual es una medida juiciosa- o, en su defecto, a encargarles la limpieza de las letrinas más infectas del campamento –lo cual, consideraba él, era una adecuada preparación para la tarea de limpiar la mierda de la cabeza de los cobardes que se escaqueaban de sus deberes para acudir a la consulta-.
En este caso, la visita terminó muy pronto. Tan pronto como el psiquiatra insinuó algo sobre la naturaleza de las relaciones del coronel con su madre, Desmond Struo descerrajó un tiro sobre el escroto del facultativo y le dejó bien claro que, si se atrevía a abrir la boca acerca de lo acontecido entre aquellas cuatro paredes, él personalmente se encargaría de abrirle la tapa de los sesos y rellenar su cráneo con el contenido de cualquiera de los cagaderos de la base, y que quién cojones era él para poner en entredicho el buen nombre de su santa madre. Hecho esto, corrió hasta sus habitaciones privadas, abrió la combinación secreta de su baúl de pertenencias personales, sacó el cadáver momificado de su madre y, vestido tan sólo con un pañal Huggies Dry Nites lloró amargamente durante media hora en el reseco regazo, pidiendo perdón por su debilidad.
La quinta...la quinta es más difícil de explicar. Porque sucedió que, nueve meses más tarde, la nochebuena de aquel mismo año, hubo una gran cena de celebración en el comedor de oficiales de la base. Sirvieron asado de pavo, compotas de frutas y dulces especiales de navidad. Incluso trajeron expresamente varias cajas de coca-cola desde la fábrica original en vez de la que hacen en Japón para abastecer a las Fuerzas Armadas. Una célebre actriz cantó y bailó para amenizar a las tropas mientras éstas hacían inaudible el show con los aullidos que daban pidiéndole a gritos que se desnudara de una puta vez. Un conocido humorista improvisó una ingeniosa serie de gags sobre los extremistas enemigos (¿cómo era aquel de en qué se parece un terrorista a un lavavajillas...? Bueno, no me acuerdo. Da igual)
Y todos se fueron a la cama algo después de las doce tras cantar villancicos en un ambiente encantador, entrañable y casi igual al de casa.
Todos, menos la patrulla.
Y en la patrulla estaba de nuevo Desmond Struo, borracho perdido, repitiendo con voz pastosa las gracias del humorista para los soldados que sonreían nerviosos echando miradas de reojo a la pistola de cachas nacaradas del coronel.
El humbee rodó en silencio por las calles desiertas hasta llegar a lo que, en otros tiempos, había sido un colegio. Allí, entre las ruinas, en un bidón vacío, ardía una hoguera. Un hombre barbudo, sucio, ataviado con un turbante pardo, se afanaba en atender a una mujer morena, de grandes ojos negros, que yacía en el suelo envuelta en un ropón oscuro y aquejada de un mal desconocido. En vez de ejecutarlos directamente –eso es parte de lo extraño de la historia, aunque puede que tenga algo que ver con el hecho de que un periodista acreditado les acompañaba casualmente aquella noche escribiendo una conmovedora historia de solidaridad para la prensa mundial- la patrulla cercó el lugar, constatando que la mujer se encontraba de parto en aquellos precisos instantes. Los soldados contemplaron la escena antes de proceder a socorrer debidamente a la mujer. Improvisaron un lecho limpio, sacaron de sus petates los desinfectantes de urgencia y por radio reclamaron a la base atención sanitaria inmediata. Sin embargo, el parto estaba bastante avanzado de manera el alumbramiento se produjo pocos momentos después.
De esta forma el coronel se encontró de repente mirando directamente a lo más profundo de los ojos azules, enormes, arios, tan parecidos a los suyos propios, del recién nacido.
Era Nochebuena.
Acababa de nacer un niño.
¿No hubiese sido lógico conmoverse como hicieron los soldados?
¿No hubiese sido lo adecuado llamarle “Isa” en el idioma local y encariñarse con él? ¿Adoptarlo quizá? ¿Llevarle al hospital de la base, darle chocolate y hacerle miles de fotos que recorrerían el mundo en pocos instantes?
Sí, bueno, vale, sin duda.
Y lo que hace que esto sea un cuento es que eso es exactamente lo que pasó.
Y sigue siendo un cuento, porque ahora os diré que al día siguiente, el coronel –fiel a sus costumbres- dio orden expresa de exterminar a todos y cada uno de los menores de dos años que pudiesen encontrarse en la ciudad y en los refugios circundantes.

¿Os suena? A mí también.

También cursó órdenes específicas para que ningún periodista volviese a acompañar nunca a una patrulla. De hecho, cursó órdenes claras de tirotear a cualquier individuo con pinta de periodista que merodease a menos de dos kilómetros de cualquier zona de combate.
También, siguiendo con el cuento, os podría decir que la prensa internacional se enteró a tiempo para evitar la matanza. O que los soldados se negaron a secundar la orden. O que un misterioso mensajero luminoso avisó con tiempo a una familia concreta para que se pusiera a salvo, huyendo en un borrico a otras tierras. O que el novísimo virus liberado para llevar a cabo la matanza no funcionó. O que una lluvia imprevista y de origen desconocido lavó del aire el gas tóxico liberado en los poblados para acabar con toda forma de vida pluricelular de la zona. O que las Naciones Unidas tomaron cartas en el asunto y todos los países del mundo se aliaron para evitar cualquier guerra en el futuro. O que Desmond Struo sintió, de pronto, una llama de humanidad encenderse en su corazón.

En los cuentos todo vale.
Ya os lo dije. Esto es un cuento.
Pero...¿qué queréis? Es Navidad.

De lo que pasó en realidad, probablemente no nos enteraremos jamás.

Bueno. Pues ya está. Hala. Esperamos que hayáis disfrutado de la lectura (vicio secreto en franco peligro de extinción) y que, pese al cuento, os hayan quedado ganas de leer cualquier otra cosa, cualquier otro día, en cualquier otra situación. Por lo demás, esperamos contar prontito con vuestras colaboraciones, queridos y queridas; más que nada porque aún quedan muchos bosques amazónicos que deseamos ver convertidos en papel –blanquísimo, tóxico papel- para rellenarlo de estupideces como las que precedían a la línea que estáis leyendo en este preciso instante.
Besitos y abrazos (tachad lo que no proceda).




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* Por despido inmediato se ofrece puesto de redactor de anuncios calificados vacante. Ref: Gorka Nuncio.
Bueno, pues niños y niñas, amiguitos todos. Nuevamente os pedimos disculpas, sin propósito de enmienda y os aseguramos que pronto regresaremos con nuevas secciones, aventuras y colaboraciones. Por fin podréis conocer las sesudas opiniones de Anastasio López sobre lo divino y lo humano; los razonables consejos de belleza de la Momia y os estremeceréis con el estremecedor (claro) testimonio “Yo tuve un ataque de hipo en mi cama de agua durante el terremoto de San Francisco”. Hasta el próximo número, queridos y queridas, nuestro número 31 que inaugurará los 20 años de esta estupidez a la que llamamos publicación. Habrá premios especiales por vuestra paciencia.
Ah, por cierto...

¡Feliz Navidad y coj... deput... próspero 2006!

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | Números de again | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 15 de noviembre de 2005

Again with the Blues.

Again with the Blues.

“Si no adecentamos lo que nos rodea cuando empieza a oler, terminará apestando” (Chuan-che)
“Pues en verdad os digo que es llegado el tiempo de pasar de la rabia privada a la protesta pública. Y de la protesta pública, a la movilización social...”(evangelios apócrifos apóstrofes apropósito)

6º ÉPOCA. AÑO 19, Nº 29 NOVIEMBRE 2005

Nueva alerta sanitaria mundial.
(China, o más bien, guijarrillo).- Después de la ingeniosamente orquestada campaña mundial contra el tabaco y las drogas, las Autoridades Sanitarias del planeta, -siguiendo evidentemente nuestros deseos de que nos digan claramente qué es lo que podemos hacer y qué no-, han decretado que el sexo puede ser perjudicial para la salud. Lo ingenioso de la medida, al parecer radica en que, a través de su prohibición, pretenden hacerlo más atractivo de lo que ya es y cobrarnos un pastón en el mercado negro por una actividad que habitualmente es posible practicar muy satisfactoriamente de modo amateur pero que, obviamente, está dejando de producir unos beneficios anuales de, aproximadamente, un huevo y medio de millones de euros, a aquellos que desearían que se practicase de forma exclusivamente profesional en los prostíbulos, salones de contacto, despachos ovales, domicilio y hotel bajo los clandestinos auspicios de gobiernecillos, mafietas, redes e industrias de multicolor pelaje. A esta campaña, se unirán en breve las alarmas sanitarias contra los bailes de salón, la siesta, el cante jondo, la brisca, el tute y el mus, así como las reuniones entre amigos de cualquier tipo.
Por cierto, la Dirección General de Segur... digoooo, de Salud Pública advierte que los bocatacalamares pueden ser perjudiciales para la salud. Especialmente, suponemos, si uno resulta ser un calamar.

Editorial.
Bueno, niños y niñas, amiguitos todos de la fauna ibérica. Por aquí estamos de nuevo. De nuevo trabajando tras los bien merecidos paréntesis vacacionales (¿es que hemos tenido varios? ¿es que alguien se acuerda del verano más allá del mes de octubre?) y de nuevo invadidos por las más negras sombras del pesimismo, el aburrimiento y la desidia que nos llena el espíritu cada vez que nos vemos haciendo, de nuevo, lo mismo. “Podías estar peor”, dice una vocecita interior. Pos a lo mejor es verdad. O sea que, encima, hay que dar las gracias al estado de las cosas que nos permite estar puteados, sabiendo que nos podrían putear aún más. Disculpad la negrura de nuestros pensamientos, pero últimamente, ante estas justificaciones que nos hacemos a nosotros mismos, no sabemos porqué, pero nos viene a la cabeza que, probablemente, ese es el mismo tipo de justificaciones que se debieron dar a sí mismos muchos personajes en Alemania en 1936, en Camboya en los años 70 o, sin ir muy lejos, en Madrid, Barcelona o Tomelloso ayer por la tarde. Vale. No decimos que no. Pero...¿de verdad están las cosas a nuestro alrededor como para conformarse porque podrían ser peor?. Coño. También cabe la posibilidad de que puedan mejorar. Los estudiosos de las Leyes de Murphy, sabemos claramente que, aunque no nos movamos para nada, las cosas empeorarán. Es una máxima fundamental del Universo. Por eso hay que fregar los platos o barrer todos los putos días. Aunque cueste trabajo. Porque si no adecentamos lo que nos rodea cuando empieza a oler, terminará, indudablemente, apestando. (Más o menos como le ocurre a mis camisetas cuando se acumulan en un montón casi viviente en la puerta de mi dormitorio).
Nos ponemos trágicos, amiguitos y amiguitas, pero ya lo hemos dicho. Son días negros. Eclipses. Otoños que se inician, oscuridad y frío. Es normal. Pero no paramos de pensar que, si de verdad, si de verdad nos permitiésemos el lujo de pararnos un momento y de pensar, muchas cosas de las que estamos siendo testigos no estarían sucediendo. Muchas cosas que estamos tragando, no tendrían lugar ni sentido. No decimos que esto sería Bambi, pero coño, casi...

¡Regresa el Consultorio de la Montaña de Basura!
Una vez más, y de nuevo gracias a la sin par colaboración de uno de nuestros infatigables lectores (esteee..., bueno...por lo menos recibe la revista. Lo de que la lea es más bien una presunción), el ínclito AGB, podemos resucitar de entre los muertos una de nuestras secciones de mayor éxito.
Surgiendo del contenedor de reciclaje, la mítica Montaña de Basura, - a la que, por cierto, se le observa una leve afición al bourbon casero de alta graduación; pero, eso sí, más limpia y ecológica que nunca-, está otra vez entre nosotros para responder a vuestras dudas y quebrantos, sean del tipo que sean.
Para contactar con la Montaña de Basura, podéis dirigir unas cuantas cartas (preferiblemente tres reyes y un as, ella ya sabrá darles buen uso en la partidita de mus) a... ¡¡¡la que todo lo sabe!!, ¡¡la sin par, Justina!!, ¡¡la Montaaaaña de Basura!! Jardín de los Goris. Fraguel Rock. (Centro del Universo. )
Mientras tanto...he aquí una selección de las últimas consultas remitidas por nuestro infatigable lector (ejem) e involuntario colaborador:

P.- ¿Por qué el sol aclara el pelo, y sin embargo oscurece la piel?
R.- Estimado Lector Amigo: El doctor N’gué N’domo señala que este es un mito urbano bastante corriente, falso por lo demás. Según sus estudios, por más que a él le da el sol su pelo sigue igual de negro, su piel sigue igual de negra y su cip...(beeeeep) igual de hermoso y lozano y a vuestro servicio por muy módicos precios.

P.-¿Por qué las mujeres no se pueden pintar las pestañas con la boca cerrada?
R.- Estimado Lector Amigo: Por la misma razón biológica que los hombres no pueden enhebrar una aguja sin sacar la lengua o abrir la boca sin decir alguna chorrada.

P.-¿Por qué nunca se ha visto en los titulares de un periódico "Adivino gana la lotería"?
R.- Astimado Lector Emigo: Porque el Señor Adivino, ni es famoso, ni conocido, ni tiene perra suerte con la p... (beeeep) lotería de los coj...(beeeep); según sus propias palabras.

P.-¿Por qué el zumo de limón está hecho con sabor artificial y el lavavajillas está hecho con limones naturales?
R.- Seamos serios, Estitado Mictor Aligo: Para lavar los platos, pase...pero ¿quién en su sano juicio está dispuesto a quitarse la sed con el exudado de esas excrecencias carnosas que crecen en los árboles, al aire libre, a merced de moscas, bichos, heces de pájaro y tal. ¡Quite, quite! Demos gracias a la industria que nos dio los sabores artificiales.

P.-Cuando sale al mercado una nueva marca de comida para perro y con mejor sabor, ¿quién la prueba?
R.-Amigado Estilor Timado: ¿quién va a ser? Para no arriesgar la salud de sus preciosos pekineses y yorkshires de a mil euros el gramo, es fe que algunos holdings de la industria mantienen hordas de niños huérfanos a los que dan a probar estas delicatessen (solo un poco cada vez, no sea que se acostumbren) en los ratos libres que tienen fabricando zapatillas de deporte de marca.

P.-¿Por qué las ovejas no encogen cuando llueve y los jerséis de lana sí?
R.- Amstimado Estor Escmigo: ¿qué tienen que ver las ovejas con la lana? ¿en zerio grees que hoy por hoy, hay alguna persona dispuesta a cubrir su piel desnuda con el pelo de una oveja, por muy coloreado que esté? No, seamos serios. La lana crece en las grandes superficies y su encogimiento está cuidadosamente programado por la industria para que un jersey que te cuesta un huevo no te dure toda la p...(beeeep) vida, como les pasaba a los imbéciles de nuestros antepasados, todo el tiempo con la misma ropa, los muy atrasados.

P.-¿Por qué los apartamentos se llaman así si están todos juntos?
R.-Esmitado Mector Ombligo: Juntos, pero no revueltos. Cada uno en su sitio. A ser posible con doble aislamiento acústico y acristalamiento triple.

P.-¿Dónde está la otra mitad de Oriente Medio?.
R.-Envidado Sansón Parido: Aunque lo parezca, no es un chiste: la otra mitad de Oriente Medio está siendo recogida en bolsitas de plástico por los forenses...

P.-Si volar es tan seguro... ¿por qué se le llama al aeropuerto "Terminal"?
R.-Esmirriado Vector Hundido: Se le llama “terminal” porque no tiene solución posible. Lo único que humanamente se puede hacer es alargar su agonía indefinidamente mediante el empleo de cuanto método degradante se nos ocurra. De esta forma parece que tenemos un servicio que, en realidad, no tenemos, pero que queda muy bien en las fotos. Todo el mundo sabe desde el siglo XIX que volar es físicamente imposible y el propio Woody le dijo a Buzz Lightyear, refiriéndose sin duda a los Airbus 300 y pico, señaló acertadamente que “eso no es volar. Eso es caer con estilo”.

P.-¿Hasta dónde se lava la cara un calvo?
R.-Emiliado Sector Arpío: Es bien sabido que la cara de “un calvo” abarca el espacio que se extiende desde la altura de los riñones (más o menos por donde termina el jersey) hasta el perineo (que es donde empiezan a molestar las pelotillas en los pantalones arrebajados, si el calvo es realizado por un varón; o donde se nos es dado el atisbar el ...(beeep) si es una mujer). En cualquier caso, un calvo sin lavar no es nunca recomendable en una reunión social. Tampoco es un buen acompañamiento para las natillas, el flan de huevo ni otros postres caseros. Manténgase refrigerado.

P.-Un parto en la calle, ¿es alumbrado público?
R.-Esmorrado Melchor Gambito: Depende de la causa del parto. Si uno echa un parto en la calle porque va muy ciego, bien podría tratarse de un apagón general (o coronel, si vamos a ello).

P.-¿Por qué apretamos más fuerte los botones del mando a distancia cuando tiene pocas pilas?
R.- Imbricado Mistol Abrigo: Hay algo profundamente enraizado en la herencia genética que impulsa a los seres humanos a oprimir más cuanto más débil es el oprimido. Para muestra valga un botón (por ejemplo, ese botoncito maravilloso que pone “mute”).

P.-Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?
R.- Endilgado Deudor Sabido: Al abrir un libro de Derecho uno se da cuenta inmediatamente de muchas cosas: La primera es que está escrito en otro idioma. La segunda es que debe ser algo tremendamente importante y, muy, muy caro. La tercera, que un tío (o tía) que se empolla eso de cabo a rabo no puede ser normal. Por ello, en relación a su pregunta, considero que la defensa ha presentado evidencias suficientes para desestimar el procedimiento incoado en los autos referidos “ut supra”, con la venia de S.S.I a quien Dios guarde muchos años en la nevera, pasada cuya caducidad el producto puede no obstante continuar siendo perfectamente satisfactorio.

P.-¿Por qué se lavan las toallas? ¿No se supone que estamos limpios cuando las usamos?R.- Estirado Rencor Hormigo: Según una encuesta realizada entre dos millones seiscientas mil toallas, el 98% de las entrevistadas señaló que “el concepto de autolimpieza que tiene la gente es bastante deficitario”, “tendría usté que ver lo guarro que es el personal” y que “esa piel desnuda, llena de escamas córneas y diminutos ácaros les da grima”. El 2% restante, mientras se sacaba los mocos con varillas realizadas con el cerumen de sus propias orejas, contestó que “¿qué me ha dicho? ¡¡¡eeeeuuuurk!!”.

P.-¿Por qué las mujeres con las curvas más aerodinámicas son las que más resistencia ofrecen?
R.-Enspirado Mentol Ardido: Las que más resistencia ofrecen ¿a quién?.

P.- El mundo es redondo y lo llamamos planeta, ¿si fuera plano lo llamaríamos redondeta?R.- Emporrado Censor Subido: Posiblemente sí. No olvide que al sol le llaman Lore-Lorenzo y a la lu-naluna, Catali-nalina. O sea que todo es posible. Que es lo que queríamos demostrar. De todas formas...¿quién es el bruto que ha dicho que el mundo es redondo?.

P.-¿Por qué cuando en el coche no vemos algo apagamos la radio?
R.- Ensaimado Frescor Andino: Eso se debe, sin duda, a que la radio (que parece que no) molesta un güevo. Pero un güevo gordo. Al parecer, según sesudos estudios realizados por la doctora María José Suda (lógico), las ondas de radio afectan al funcionamiento cerebral de forma insospechada: No te dejan ni ver ni pensar ni sentir, especialmente cuando estás sometido a una dosis inhumana de regatón, operaciones triunfo, comentaristas deportivos variados, debates y tertulias baladíes o publicidad diversa. Lo raro es que haya gente que la lleva encendida casi todo el tiempo. Luego dicen que hay accidentes...digo yo: ¿para qué puñetas existen los cargadores de Cedés?

P.-¿Disfrutan tanto los infantes de la infancia como los adultos del adulterio?
R.- Ensopado Candor Ferido: Más bien no. O si no, mire usted en torno suyo y constate, constate cuántos niños quieren ser adúlteros y cuántos adultos desean ser infantes (de marina o de tierra)...

P.-¿Qué cuentan las ovejas para poder dormir?
R.- Envigado Sensor Fundido: Para poder dormir, las ovejas cuentan ...con los ovejos.

P.-¿Por qué las ciruelas negras son rojas cuando están verdes?
R.-Hostigado Tambor Zurcido: Lamento tener que hacer las siguientes correcciones a tu pregunta, más que nada por aquello de que soy la oráculo infalible y no quisiera que sintieses en tus propias carnes las miradas heladas de los amigos de la corrección en cualquier fiestecilla o congreso: En primer lugar, no se dice “negras”. Has de emplear la expresión “de color” o “étnicas”. En segundo lugar no se estila nada decir “rojas”. Es más correcto emplear la expresión “orientadas hacia la izquierda” o “socialmente concienciadas”. Y, finalmente, tampoco se puede decir “verdes”. Debes decir “referidas a los movimientos ecologistas” e incluso “antiglobalización”. Con lo cual tu pregunta, debidamente corregida, sería la siguiente: “¿por qué las ciruelas de color o étnicas son socialmente concienciadas u orientadas hacia la izquierda cuando están referidas a los movimientos ecologistas o antiglobalización?” De esta forma, la respuesta a tu pregunta, lógicamente, es “ciclostilo” y, de todas formas es mejor dejarla para el próximo volumen de sonido del cedé. En cualquier caso, es posible que metas la pata y seas políticamente incorrecto si empleas, al buen tuntún, la palabra “ciruelas”.

P.-¿Por qué cuando llueve levantamos los hombros? ¿Acaso nos mojamos menos?R.- Ebstzimado Leftord Ammiijo: Ebfestivamente, noss mojamos menos. Es una antigua y sabia resceta ge nos dio la madre que nos pari... esteeee la madres naturaleza para que evitemos el agua. Ese líquido inodoro, sinsípido, incoloro, descolorido, simple, odioso e imbécil. Jodesssr, andesté la cervecilla...

P.-¿Por qué las magdalenas se ponen duras y las galletas blandas?
R.- Emmmbstimadoooo Mescol Androide: No se a usté, pero a mí perbsonalmente, la última galleta que me dieron estaba bien dura. En to los piños, mire je hueko me ejaron aji, ají, justo etrás el jolmillo.... El jaso es je, por lo que la historia nos debuestra, las galletas, los mojicones, las yoyas, y demás golosinas, bien administradas a mano desnuda, bien mediante el empleo de adminículos dañinos al efecto, son, habitualmente más bien duras. Al igual que las magdalenas (¡hicks!).

Y por último...

P.-¿Por qué para apagar Windows hay que ir al botón de Inicio?R.-Empinado Sextor Maligno: Elemental: Windows es redondo. (¡hicks!)... No es una ventana... Es un jod..(beeeeeep) ojo de buey (¡hicks!).. (¡hicks!).
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Rincón Literario

Bueno, niños, niñas, amiguitos todos. Una vez más nos reunimos aquí para ofreceros vuestro delicado menú de selectos fragmentos literarios procedentes de las más diversas fuentes (Por desgracia, ninguna vuestra). Pero no os preocupéis. Gracias a la reciente convocatoria de un nuevo concurso, pronto os deleitaremos con nuevas muestras del hacer literario de muchos de nuestros involuntarios lectores y lectoras. De momento, y para ir abriendo boca, os ofrecemos a continuación una delicada pieza de otra de las inacabables, inacabadas, desconocidas, impublicadas, impublicables, indescriptibles, indecentes, inadmisibles, imbéciles (tachad lo que no proceda o mejor no tachéis nada, que todo procede) obras de uno de nuestros autores fetiche, a quien bien conocéis vosotros, niños y niñas de la fauna ibérica: os hablamos de la famosa exploradora Cristina Mónica Hartastral.
Cristina Mónica Hartastral comenzó su carrera a la temprana edad de las seis de la mañana y, que se sepa, hoy por hoy, catorce años después, aún no la ha terminado. El motivo de la larga duración de sus estudios debe de ser –según le dice a sus padres- lo largo y complicado de los trabajos que tiene que realizar, la dureza de las investigaciones que tiene que acometer, lo exigentes que son los profesores –y profesoras- a los que tiene que satisfacer completamente, y lo bien que le vienen las cantidades mensuales que sus papás le pasan en concepto de estudios y que obtiene cada semana al menos dos o tres veces. El caso es que, entre carrera y carrera, Cristina Mónica, rebelde ella, condescendiendo –dada su ausencia de prejuicios- a mezclarse con los nativos e indígenas de todas las razas, colores y texturas por muy mal que huelan los pobres; mata sus ocios recorriendo grandes distancias por este nuestro pequeño mundo, con sus trenzas en el pelo, sus collares de cuentas, su mochila al hombro, sus sandalias en los pies, y la visa platino-iridio de su papá en un bolsillo secreto de su tanga (la existencia de ese bolsillo es, si cabe, el mayor misterio que rodea a la existencia de Cristina, a decir de sus detractores pues – ¿cómo es posible hacer un bolsillo tamaño visa en un tanguita filiforme, semitransparente y, entre otras cosas, absolutamente inútil como prenda de vestir?-). En cualquier caso, las crónicas de sus viajes han aportado a la literatura universal páginas tan apasionantes como la página 23 del quinto volumen (814 páginas cada uno) de su casi desconocida “Breve visita al Imperio Soriano”; la página 13 de su “Guía de campo para el viajero en patinete” (960 páginas) o el inmortal párrafo tercero de la página 67 de su siempre imitado “¿Qué hacer un domingo de lluvia después de tomarte el té sentada bucólicamente en el quicio de la ventana, llevando puesta una camiseta XXL que se desmaya sobre tus hombros desnudos, soplando la taza –que sujetas amorosamente con las dos manos- y mirando cómo cae el agua?” concretamente donde dice: “y, entonces, hay que tener mucho cuidado al retirar el adhesivo”.
Por ello, desde estas páginas amigas, hemos pensado que, sin duda, será ab-so-lu-ta-men-te encantador para vosotros disfrutar de un brevísimo fragmento de una de sus obras más significativas. Se trata, como sin duda estáis imaginando, de su imperecedero “Sanación y bienestar por las plantas medicinales”:

Sanación y bienestar por las plantas medicinales. Una guía ilustrada al benéfico mundo de la apertura de los chackras y la energía holística que relaciona al verdadero Ser con el Universo Trascendente.

Es bien sabido, amigos y amigas, que el Ser Humano debe entenderse como un vórtice armónico de energías espirituales que conectan con la realidad física con finalidades trascendentes en un proceso de desarrollo y purificación a través de sucesivas depuraciones de las armonías resonantes de vibración que constituyen el núcleo fásico de la energía psíquica que nos constituye.
En ese proceso místico de purificación pueden servir de inapreciable ayuda, importante eslabón en la escala del Ser, las frecuencias de oscilación psíquica y astrológica de las diferentes clases de plantas medicinales, cuyos armónicos afinan, por utilizar la terminología del Abate D’Veissboll, nuestras propias vibraciones energéticas fundamentales, acelerando de esa forma los procesos de cambio, perfeccionamiento y purificación.

En mis frecuentes viajes iniciáticos por el Norte de África, he tenido numerosas ocasiones de constatar en mi propia experiencia la importancia de algunas de estas plantas en mi propio proceso de desarrollo iniciático personal y de conexión con el cosmos. Gracias a la feliz coincidencia -sin duda escrita desde el principio de los tiempos en el Libro de mi Destino Estelar- que en medio de uno de estos viajes colocó (en todos los sentidos de la expresión) en mi camino al célebre chamán Ahmmed Hizzinna, conocí de primera mano la trascendencia de la apertura de los chackras a través de la humilde planta del cáñamo...

Bien a través de los benéficos efectos que produce la inhalación del humo de su combustión, bien como aderezo y aliño de numerosos platos de la gastronomía local, como pizzas, ensaladas y repostería; bien en humeantes y aromáticas infusiones, esta maravillosa planta convirtió mis viajes por África en periplos místicos de perfeccionamiento espiritual y crecimiento interior.

Rodeada de estas gentes de vida sencilla, donde las comodidades de la materialista civilización sólo son un lejano eco, olvidada de las urgencias del trabajo y de las preocupaciones del mundo occidental, me sentí en plena sintonía con el vivir pausado, tranquilo, sencillo de estas gentes, pobres, pero buenas – ahora engañadas por el espejismo lejano de las maravillas del consumo-. ¡Si tan sólo fueran conscientes del esplendor místico que les rodea! Esplendor que, año tras año, atrae a muchos de nosotros, desengañados con la vida material, civilizada y atrofiadora del plano psíquico. A muchos que nos alejamos del rebaño y que estamos por encima de tanto engañado, emprendiendo aventuras espirituales más allá de toda imaginación...

Puedo ver claramente el misterioso brillo de los oscuros ojos de Ahmmed reflejando el ascua con la que enciende la cachimba. Y el eco fascinantemente metálico del sabor del humo en mi boca. El tiempo, suspendido como en una burbuja a nuestro alrededor, diríase que contempla reverente el iniciático ritual. La realidad se hace densa, palpable, carnal. Ahmmed, el chamán, entona monocordes letanías que se desdibujan en el humo dulzón que brota de la Schisb... de la Jchis... de la como coño llamen ellos a la pipa esta enorme. Es disfícil desgribir la experiencia mística con palabras –necesariamente materiales, ligadas al mundo material, del lenguaje corriente de los no iniciados. Claro que es muscho masss difícil entender lo que sea que dice el champú, digooo el chamán este del albornoz que susurra cosas incomprensibles en ese idioma suyo con sus ajs y sus jas, jes y jís del cop...(beeeeb) que no haynidios quentienda. ¿Bor andeibayo? ¡ah sí!, la experiencia mística del umbral de los chacras (¡¿chachacras?! ¿por qué conyo los yaman chachachacras? Suena como cuando estás comiendo pipas). Jamed, Hamjed, ossstias el champán este de la pipa de los coj...(beeeeep), está endolisnando el jarbugo mientras ascendemos a percepciones desconocidas de la existencia, en com-ple-ta-ar-mo-ní-a con el put...(beeeep) cosmos (¡cósmo mestoy poniendo!¡jua, ja,ja...). Bueno, el caso es que sesguimos pitufando de la pipa esa que hace blub-blub-blub-blub ¡ya me acuerdo como se liana: ¡nanguíla como Maguila el Gorila lara, lara, lara! Fientdras el grumo trasnciende por la habitación estrobando una especie de giguras pu boditas y el pusnietero tiempo sigue parado jod...(beeeep) el reloj no ha gorobado ni un minuto desde que imbriqué el lascivo, o cosa así. Porque, verdaderamente, lo esencial es imbrastible a los cojos. Y de pronto, todo es crumplendable, está flarídimo, se han andierto las huertas de la precipitación y el mumimierdo está resbalandome todos los estrechos, te lo digo mo mi..¡¡osdias je diceste tío de la pipaloswebos!1 nontiendunpijoooooo...tantas aj, ej, jad, aver si nos aclaramos la graganta. Le ofrezco un caramelitomenta y, por fin, esglorio..(jua, jua, jua....).


El fragmento termina, desgraciadamente, ahí. Según el informe realizado por el semiólogo (todavía no ha terminado la carrera de Ología, pero casi) Crispín Tiparado, cuyo estudio nos viene que ni al pelo, la obra, escrita al dorso de varios papelitos de esos que protegen los salvaslips, fue encontrada flotando en el váter dos días antes de que Cristina Mónica se despertase en lo que quedaba del apartamento –si es que a la marea de cajas de pizza, latas de cerveza, aire denso y grumos diversos que la policía local encontró se la puede considerar habitable y digna del tal nombre- y llamase a sus padres para que la sacasen del país.

En fin, niños y niñas de diversos pelajes y lectores nuestros. Esperamos que os hayáis entretenido y lo que es más importante aún si cabe: que hayáis aprendido algo. ¿Qué? Ni put...(beeeeep) idea; pero algo. Lo que sea. En fin. Pues eso. Se buenos. Disfrutad mucho. Y recordad: recogedlo todo al terminar...




Anuncios clasificados.
(Lo que no se es quién los clasificó o para qué se clasificaron. ¿Acaso para algún campeonato de algo?)

Para anunciarse en esta sección, escriba una carta en árabe antiguo sobre papiro de Menfis (Tennessy) o de El Cairo (Missisippi) empleando únicamente tintas fabricadas con un juego de química casero (marca ACME). Los anuncios no deben contener más de doscientas mil palabras y todas ellas deben ser “reticente”. Dirija el anuncio en la dirección adecuada y déle un suave empujoncito. Si ya es mayorcito y autónomo, llegará. Confíe en él.

* Cambio ordenador personal e intransferible por juego completo de canillas de una Singer de 1918. Ref. Lincoln Gruenthe.

* Ocasión: Se ofrece vertedero de residuos tóxicos para explotación infantil. Abstenerse delicados. Ref. Dafne Grera.

* Busco arca perdida. Gratificaré espléndidamente. Ref. Paco, el hermano oscuro de Indiana.

* Perdido Santo Grial. Es pequeño, muy cariñoso y otorga la sanación del cuerpo y el alma a quien bebe en él. Responde también al nombre de Graal o SantGreal (“Don Simón” o de cualquier otra marca). Para este veranillo. Ref: Paco, el Hermano Oscuro de Indiana.

* Perdido Paraíso. Ref. Milton.

* También perdidas varias tetinas. Ref. Milton.

* Por inminente ataque de los malos, se precisan urgentemente caballeros Jedi de ambos sexos (pero no a la vez. Quiero decir que se admiten caballeros Jedi y damas Jedi, no solamente hermafroditas Jedi que es lo que parece que se entiende al leer el anuncio). Se ofrece espada molona y casi segura y dolorosa muerte heroica. Interesados preguntar por Obladí-Obladá Uán Kenobi en Calle Palafox, esquina Palaparamount. Tatooine. Sector Libre.

* Se ofrece empleo estable, con buen sueldo, jefe amable, cariñoso y comprensivo; excelentes compañeros de trabajo y horario cómodo. Interesados acudir a curas de desintoxicación “Q-Helgue” en calle Dunavez, esquina Vidad.

* Empresa privada de medios busca accionistas ingenuos para bancarrota. Ref. Andrés Traperlo.

* Busco urgente mente. Ref. :El asa de un cubo y el mecanismo de un botijo.

* Para controlar el Universo, se precisan urgentemente actores secundarios dispuestos a pasarse al Lado Oscuro. Se ofrece piso en urbanización de lujo, uniforme guais, espada superchula, sudores fríos cuando aparece el jefe y malísima puntería. Derrota garantizada. Interesados acudir a La Sombra, Calle Vatelá Lejos.

* Por Destrucción Mutua Asegurada superpotencia mundial ofrece gran liquidación de armas nucleares, químicas, bacteriológicas y convencionales. Amplio surtido en empulgaderas y otros utensilios de tortura, humillación y sufrimiento. Gran oferta 3 x 1. Se traspasan centros de interrogatorio clandestinos. Abstenerse civiles. Ref. Coronel Desmond Struo.

* Se venden chalets adobados, de orza y curados. Ref. Chorimorci “El Serranillo”.


Advertencia a nuestros lectores y lectoras: como habréis podido comprobar en nuestro número, una especie de virus de censura se ha infiltrado entre nosotros impidiéndonos disfrutar plenamente del poder curativo de las palabrotas. De esta forma, cada vez que hemos deseado incluir una palabra malsonante, un pitidito absurdo nos ha impedido desarrollarla con plenitud, jod..(beeeep) ¿Lo veis? ¿Lo veis?. Me cag...(beeeep) en la put...(beeeep) del pitidito de los coj... (beeeeep) (beeeeep) (beeeeep).... Así pasa, que tenemos la tensión por las nubes, ost...(beeeeeep) ¡¡¡aaaarg!!!
Nota de la Redacción: Un dos y medio. La redacción da un dos y medio. Toca recuperar. Ea

Hasta el próximo programa, amiguitos en el que, seguramente, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impíde, os ofreceremos la anhelada entrevista con Ataulfo Pérez, los consejos de jardinería ecológica de Matilde Enlaó, y el escalofriante testimonio “arañé con las uñas una pizarra mientras chupaba un limón en Alaska”.
Y no olvidéis supervitaminaros y mineralizaros.

Por cierto, no dejéis de visitarnos también en

http:// againwitheblues.bitacoras.com

(que, por cierto, es donde nos estáis viendo...¿no?)


ochoa383@correo.cop.es
DRInc.
Anxious Virgin Street, 1. 1ºLeft
02003-Harvard Center
Spain
Dragon Records Incorporated

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | Números de again | Comentarios (0) | Referencias (0)

Miércoles, 26 de octubre de 2005

Octubre 2005

Paciencia...¡qué gran virtud para tenerla ahora mismo!

Perdonad, niños y niñas de la fauna ibérica el retraso (y el chiste inicial. Ea). Algunos y algunas de vosotras y vosotros nos reclamáis...
pero no os preocupéis. Todo llega. Así que prontito, prontito. Mientras tanto, menos pedir... y más enviar.
Hemos recibido alguna que otra colaboración, lo cual no está mal. Pero echamos de menos algo original y fresco, algo fruto de vuestros cacúmenes e inteligencias. Algo que no sea uno de esos chistes ingeniosos que circulan por la red. De todos modos, no pensamos hacerle ascos a nada...
Mientras tanto...

¿Por qué no releeis un poco los cuentos de "La hora de las Brujas" y imitáis a los niños y niñas que los escribieron?

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Jueves, 29 de septiembre de 2005

Septiembre 2005

Amiguitos y amiguitas (ya sabéis, tachad lo que no proceda), estad atentos a vuestras pantallas. En pocos días estará listo y terminado nuestro número 29 y saldrá a la calle (es un decir) un especial 20 aniversario en el que se recogerá, no lo mejor, sino absolutamente TODO, lo aparecido en nuestra revista en estos años. Vaya tocho, esperamos, pero, en definitiva, algunos de vosotros no habéis estado a nuestro lado durante todo este tiempo, así que, creemos que os merecéis echar una miradita a todo lo que os habéis perdido...

Un poco de paciencia y nos vemos.

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Jueves, 18 de agosto de 2005

Again wih the Blues. Edicion especial. Agosto 2005

Año 19. 6º Época. Nº 28.

Edición Especial "La Hora de las Brujas".

Again with the Blues.
Año 19. 6º Época.Nº. 28 Agosto 2005. Edición Especial “La Hora de las Brujas”.

“...Después de todo, en eso consiste la vida: amor, deseo y deleite, ¿no vale más todo eso que las peleas angustiosas que persiguen unas metas megalómanas y vagas?...” (H. G. Wells)

“Pero es que, ante un poder como el actual, dotado de capacidad ilimitada para absorber cualquier contestación, no nos quedan mas que estos ínfimos gestos infantiles para seguir creyendo que somos independientes y que no agachamos la cerviz”
(Albert Boadella)



Editorial.

Tenemos el placer de ofreceros de nuevo un número especial. Caracterizado por la virtual ausencia de noticias de interés, sin embargo, esperamos que os resulte ameno e interesante, ya que hemos preparado para vosotros un plato especial: una serie de colaboraciones sorprendentes que, esperamos, os animen a todos a –ya sabéis- colaborar.
Mientras tanto, no podemos dejar pasar la ocasión de desbarrar un poco. En pleno verano, mientras el calor nos azota por todas partes y millones de personas remojamos los pies en el agua salada del mar –agua, por cierto, particularmente calentita y salada, no queremos sospechar nada-, mientras aprovechamos esos días excepcionales en los que no tenemos absolutamente nada que hacer, nos vienen a la cabeza las viejas reflexiones:

¿no es ese exactamente el estado natural de los seres humanos? Dormir, comer, abrazar a nuestras chicas o chicos –tachad lo que no proceda-, leer, pasear, tomar cañitas, nadar, mirar el mar, reirnos, jugar al mus, fornicar como paganos... ¿no debería ser lo cotidiano? ¿no debería ser lo que llenase constantemente nuestras vidas? ¿no debería ser la regla y no la excepción? ¿no debería ser nuestro derecho y no un ridículo premio que nos dan, como a perritos buenos, los grandes poderes que mueven el mundo? ¿no deberíamos poder hacerlo ahora en vez de esperar al más allá de la jubilación?.
Pero nos tememos que se nos olvida que los grandes poderes que mueven al mundo existen porque hemos deseado que así sea. Porque pensamos que es más importante el coche que nuestros hijos. O la carrera que la persona a la que amamos. O porque hemos decidido que vales tanto como tienes. Por eso, fijáos bien, esos mismos poderes que mueven al mundo están creando las condiciones para que, en este periodo “excepcional” , en estas vacaciones, no paréis ni un instante, no encontréis ni un minuto de silencio, saltéis de una actividad a otra, de un ruido a otro, de un parque acuático a una disco y de esta a un chiringuito con la música a tope (a ser posible con unos cuantos decibelios de reggaton), de un monumento a otro o de un deporte de aventura a otro, de un partido de fútbol a un programa del corazón, de un anuncio a otro; para que no os encontréis de pronto en silencio, tranquilos, sin nada que hacer. Porque si eso sucediera –Dios no lo quiera- podríais...podríais...
...coño podríais pensar.
Vosotros mismos.

Exclusiva .

(Redacción. Después dictado y luego problemas).-
Según la tradición oral y todas las biografías apócrifas, parece ser que nuestro archiconocido y famoso filósofo y proctólogo chino, Chuan Che, residió durante los meses de verano en una casita situada en la región de Mia Sau, provincia de Ke-Was-Ka, al norte de China. Más exactamente, en una zona llamada por los nativos “Montaña Encendida”. El hecho de tratarse de una zona volcánica en actividad, situada en medio de un desierto pelado y abrasador, durante los meses de julio y agosto, tuvo sin duda algo que ver con el asombrosamente asequible alquiler que nuestro eximio y embancarrotado sabio pagó por ella, según confirman los recibos hallados en una cueva de la región por la Profesora Irene Elmetro, arqueóloga de la Young University of Paris (Illinois) –YUPI-, especializada en catacumbas, subterráneos y túneles.
El descubrimiento más sensacional, sin embargo, tuvo lugar cuando, seis años más tarde, alguien tuvo la brillante idea de darle la vuelta a los mencionados recibos para ver si tenían algo escrito al otro lado. Resultó que sí. Manuscritos por la propia mano de nuestro filósofo, de su puño y letra, aparecieron unas cuantas líneas de texto escritas a mano. El Doctor Ramón Tañés, célebre alpinista, logró traducir e identificar el texto como perteneciente a una obra de Chuan Che de la que se creía perdido todo vestigio y cuya existencia se conocía únicamente a través de una referencia a la misma que aparecía en la revista Journal of Abnormal Psychiatry en la que se la tildaba de “desatino”, “sarta de estupideces” y “paparruchas”, poniendo a su autor como “oligofrénico de libro, oiga”.

El caso es que, sin más preámbulo, una vez más y adelantándose a cualquiera interesado en publicar cosas de Chuan Che, si es que hay alguien, nuestra revista ha obtenido para vosotros y os ofrece en rigurosa exclusiva dichos fragmentos, que nos dan una idea aproximada de lo bien que se lo pasó nuestro filósofo aquel verano de los coj... de marras:

Aforismos de la Montaña Encendida
de Chuan Che.
O una exploración sobre la matemática de la vida cotidiana.

- Existe una relación inversa entre la calidad de la música que uno escucha y el deseo de imponerla a los demás.

- Existe una relación inversa entre el volumen del equipo de sonido de un coche y la horterez de lo que suena en él.

- Existe una relación inversa entre el nivel de petardeo de una moto, medido en decibelios, y el nivel de inteligencia del conductor, se mida como se mida.

- Existe una relación directa entre el uso del casco y el contenido del cráneo que hay que proteger.

- La probabilidad de obras en tu calle aumenta progresivamente con la temperatura del aire.

- La probabilidad de que en las obras mencionadas se emplee un compresor y un taladro neumático se acerca a 1 durante la hora de la siesta.

- La probabilidad de que el perro del vecino ladre histéricamente también se aproxima a 1 durante la hora de la siesta.

- Hay una relación inversa entre el sueño que tengas y las ganas del niño del vecino de jugar a la pelota dentro de casa.

- Los anuncios estrepitosos siempre esperarán a que te hayas quedado traspuesto durante la película de la tarde, o lo que es equivalente, existe una relación directa entre el sueño que tengas y la probabilidad de aparición de eventos que te despierten.

- Existe una relación estadísticamente significativa entre el silencio bochornoso de una tarde de verano a eso de las cuatro y las ganas irrefrenables de pasearse a toda leche en moto sin silenciador que sienten algunos de los individuos anteriormente mencionados que no llevan casco porque no tienen nada dentro del cráneo que merezca la pena proteger.

Que es lo que queríamos demostrar.


Sociedad.

(París, esto es “tenéis hijos a la manera de las especies mamíferas”).-

El pasado jueves tuvo lugar la presentación de la última colección de los diseñadores Philippe Atán y D’art Gagnán en la pasarela Cibelez no conduzcas. En esta ocasión, con un enorme despliegue de musiquillas, luces policolores y despampanantes mozas y mozos en diversos estados de desnudez, los afamados diseñadores lanzaron a los asistentes al evento el mensaje “la pústula es bella”. El acto, pleno de brillantez, se vió apenas deslucido cuando la Princesa de Roquefort con Almendras tuvo un momento de desmayo al recibir sobre el rostro las salpicaduras del purulento líquido que una de las modelos exudaba por las diversas llagas que adornaban sus, por lo demás, flácidas nalgas. Casi todos las personalidades invitadas al evento coincidieron en el acierto que supusieron las campanillas con las que cada uno de los modelos presentados anunciaban su presencia, de manera que las personas decentes pudieran ponerse despaldas para no ofender sus delicadas sensibilidades con el siempre fascinante espectáculo de la miseria ajena. Lady Priscilla Flushinghorne-Powell y Lady Winifred Butt-on-the-grass, elegantes momias ataviadas con modelitos de piel de ballena, promotoras de la plataforma “No solo el 7%. Hay que esconderlos a todos ¡ya!” organizadora del sarao, se mostraron muy satisfechas al final del mismo. “Gracias a lo recaudado hoy y a las amables donaciones de nuestros amigos y amigas, el próximo verano, en nuestro palacete en Isla Mauricio, podremos organizar la cena de gala que nos permitirá recaudar lo necesario para la compra de sémola, fideos y esas guarrerías que comen los pobres durante el invierno en los barrios marginales de nuestra hermosa capital”.













Rincón Literario.

Bueno, niños y niñas, deberíamos ponernos cabezones e insistir en lo obvio, deberíamos alzar la voz y llamaos la atención a vosotros, miembros y miembras de un selecto y atormentado club de lectores desde hace muchos años. Pero no lo vamos a hacer. Sí que os diremos que, después de muchos años de vocear y reclamaros vuestras espontáneas colaboraciones, con mayor o menor éxito, nos complace hoy dar a conocer por primera vez los trabajos de un pequeño grupo de colaboradores y colaboradoras.
No. No sois ninguno de vosotros.
Sus edades son mayoritariamente inferiores a los doce años de edad. Han respondido a la llamada y, aquí, tal cual se prometió en su momento, están, para vuestro deleite, los resultados de sus trabajos.
Apagad las luces, encended las velas, refugiaos en vuestros sillones favoritos, sin dar la espalda a la puerta porque, para vosotros, Again with the Blues tiene el placer de presentaros los relatos finalistas del 1º Certámen Internacional de Cuentos de Horror “La Hora de las Brujas”, organizado por los diminutos miembros y miembras del Club de la Medianoche, entidad sin ánimo de lucro cuyo única finalidad es la de despertar la pasión por los cuentos...
...Esperamos que os gusten y que, visto el ejemplo que os dan los más pequeños (vergüenza os tenía que dar), os animéis a presentar esas colaboraciones que tenéis escondidas en los recovecos, estantes y cajones de vuestras propias mentes...
Preparaos.

Como primer plato, os recomendamos el disfrute de esta pequeña fábula, que merece una lectura detallada. Encontraréis en ella elementos y detalles que entroncan directamente con la más antigua tradición de los cuentos de horror clásicos, junto con guiños al más puro estilo “gore”. La autora, M. A. , cuenta en la actualidad con diez años.

EL CLUB DE LA MUERTE


“Esto le ocurrió al amigo de un amigo mío. Una mañana estaba andando por el pasillo del colegio, cuando se encontró una nota en el suelo. Cuando leyó la nota, decidió dejar de andar y quedarse sentado en el suelo pensando sobre lo que había leído. En ese momento, lo que había escrito la nota se deslizaba por el suelo de forma que todo lo que le impedía el paso era destruido al instante. El chico empezó a preguntarse qué era eso y qué hacía en un colegio. Mientras pensaba sobre esa cosa, una chica muy guapa se le quedó mirando con cara de interesarse por él y le dijo:
-¿Qué te sucede?, tienes mala cara.
Él le respondió:
-Me he encontrado una nota en el suelo.
En ese momento la cosa que se arrastraba empezó a acercarse a las piernas de la chica, el chico vió la cosa deslizarse y enredarse en las frágiles sandalias de la chica.
Ella miró al chico a la cara, vió que estaba mirándole los pies y ella, entonces miró sus pies y vió a la cosa enroscándose poco a poco en ellos. Empezó a chillar y entonces él se fue corriendo detrás de un armario. Desde allí observó cómo la chica estaba muriéndose lentamente.

Se hizo de noche y cerraron las puertas del colegio. Al chico se le había pasado el tiempo sufriendo y tuvo que pasar la noche allí. Se buscó un sitio para dormir en su aula, se colocó un par de mesas y unos cuantos abrigos que se habían olvidado otros niños. No podía dormir por el miedo a que él fuese el siguiente muerto.
Echaba de menos a la chica, se arrepentía de haberla dejado así, le daba muchísima pena.
Había muchísimo silencio, le parecía que alguien le observaba.
De pronto apareció desde las sombras la figura muerta de la chica que había conocido esa misma tarde. Parecía que le decía algo de mucha importanca..
Su cara era muy pálida y su ropa estaba rota.
El chico asombrado, le pregunto:
-¿Qué te ha sucedido?, tu ropa esta rota y tu cara es mas blanca que la nieve.
La chica le respondió:
-Porque dejaste que esa cosa repugnante me matase.Pero no te preocupes porque te perdono.Además tengo una cosa mas importante que decirte.
-¿Qué es?
Preguntó el chico.
-Es que la cosa seguirá matando a cada vez más gente y cada vez lo veran más personas y las personas que lo vean serán las siguientes en morir. Ahora tengo que hacerte una pregunta yo. ¿Qué ponía en la nota?
-En la nota ponía algo sobre un club de la muerte o algo así y de que había que formarlo o sino moriría mucha gente. Yo no me lo creo.
-Pues yo sí, sino yo no habría muerto.
Dijo la chica.
-Entonces deberíamos crear el club, aunque somos muy pocos miembros.
-En eso no hay problema, tú háblalo con unos pocos compañeros y yo buscare el lugar de reuniones.

Mientras ellos hablaban, la cosa les estaba escuchando sigilosa, esperando el momento para atacar al siguiente, que era él, porque había visto morir a la chica.

Al cabo de un rato el chico se quedó dormido y la chica estuvo toda la noche vigilando, por si la cosa atacaba. Necesitaban que no se muriese, porque tenía que conseguir miembros para el club.

Al día siguiente, cuando abrieron el colegio, como el chico había pasado allí la noche, le castigaron sin recreo con bastantes niños más y él aprovechó para conseguir miembros para el club. Aceptaron dos niñas llamadas Alba y Clara, y un niño llamado Roberto. Estaban muy nerviosos, porque era cuestión de vida o muerte, aunque Clara creía que era mas cuestión de muerte.
La chica había estado buscando muchos sitios, pero al final eligió un lugar oculto dentro de un arbol seco. Lo arregló mucho hasta que quedó fenomenal.

La cosa estaba esperando hasta la noche, planeando lenta y cruelmente su estrategia, para matarlos a todos. La cosa era repugnante, se podía transformar en muchas cosas repugnantes y asquerosas. Se arrastraba y siempre ataca por los pies.

Mientras tanto pasaban las horas y el colegio se acabó por ese día. Los chicos y las chicas salieron corriendo hacia sus casas, dejaron las mochilas y se reunieron con los demás en el parque. Esperaron al fantasma de la chica y ella les indicó el lugar.Cuando llegaron allí empezaron a hablar sobre qué harían en el futuro con el club y los que acababan de llegar les preguntaban que cómo fue su muerte y que cómo se conocieron... Lo unico que se les olvidó fue la cosa, que les estaba observando.


El chico les dijo:
-El siguiente en morir seré yo y espero que no estéis cerca.
Alba dijo muy segura:
-Yo creo que todos debemos morir, somos el club de la muerte, ¿no?
Continuó la conversación Roberto:
-Debería ser como dice Alba.
-Hacemos el club, para que no muera más gente, este chico se encontró una nota y decía que sino hacíamos el club iba a morir mucha gente, yo fui la primera.
Dijo la chica.
Clara, que escuchaba atentamente, dijo con miedo:
-Pero...¿ y si no funciona hasta que nos mate a todos?,¿ y si la cosa nos sigue observando?.

La cosa empezó a arrastrarse hacía ellos y todos sintieron un escalofrío en la espalda. Sentían mucho miedo. La cosa estaba muy cerca del chico y él sentía su muerte muy cerca. Les dijo a todos que corriesen, pero ya era demasiado tarde: la cosa los tenía atrapados a todos. Decidió matarlos poco a poco y el primero sería el chico.
Todos estaban atrapados, la cosa ya estaba matándolo.
Clara se tapó los ojos para no ver su muerte. Alba la vió con los ojos tapados y decidió tapárselos también, pero ya era demasiado tarde: el chico ya había muerto y ellos lo habían visto. La cosa intentó matar a Clara, pero algo lo impedía. Era como si tuviese un escudo. Entonces fue a por Roberto y Alba se tapó los ojos. Despues Clara y Alba salieron corriendo de allí, la cosa tambien y pilló a Alba. Le costó mucho, pero se escapó. La cosa le había arrancado un dedo del pie, para ser mas exactos el meñique.
Clara se subió a un árbol cercano y Alba intentó escapar. Corrió todo lo deprisa que pudo y muchísimo más. Logró subirse al mismo árbol que Clara y entonces la cosa intentó trepar, pero al no poder hacerlo comenzó a comerse el tronco del árbol. Alba y Clara, asustadísimas, empezaron a mover el árbol hacia la cosa, para que se le cayese encima. Pero la cosa ya había roto el tronco y el árbol cayó lejos de la cosa.
Ellas corrieron. La cosa agarró fuertemente con su mandíbula a Alba y le arrancó una pierna. Alba ya no se podía mover y la cosa la fue matando poco a poco. Clara no soportó mirar a su amiga.
Despues de matar a Alba la cosa fue a por ella y la agarró, la fue descuartizando y finalmente acabó con ella.

Desde entonces hay una leyenda que dice que los cinco fantasmas se reunen todas las noches en sitios diferentes cada vez.”



Quisiéramos presentaros a continuación una pequeña delicatessen. Su autora, C.V.L., de once años de edad, nos traslada a una ingeniosa mezcla de novela negra y elementos procedentes de la mejor tradición del cuento fantástico. No cabe duda de que, si leéis atentamente, disfrutaréis del talento de esta joven artista

-LA FANTÁSTICA MANSIÓN-

“Había una vez un hombre llamado Parker, James Parker.
Era un hombre de aproximadamente cincuenta años, aunque nadie sabía si tenía más o menos, porque nunca decía su edad. Bajito, de ojos azules y pelo canoso. Alrededor de sus pequeños ojos tenía unas gafas alargadas que estaban un poco rotas, pero como era muy ahorrativo, cada vez que alguien le decía algo como: -cambiate las gafas- o -menudas gafas llevas-, él contestaba: -Nada que no se pueda arreglar con un poco de celo.
Solía vestir con pantalones largos y chaqueta de pana. Antes solía ir acompañado de su perro Cookie, pero desde que murió atropellado por un enorme camión de Coca-Cola, el hombre ha perdido su sentido del humor y casi nunca se ríe.
Trabaja de policía en una empresa de París, aunque el hombre nació en Los Ángeles. Vive en un apartamento solo, que ni siquiera ha pagado del todo.
Bueno, pues una mañana como muchas otras se tomó un café caliente y salió a trabajar montado en su querida bici de color rojo pasión. Al llegar a su trabajo subió siete pisos andando (pues no había ascensor) y se sentó en su silla de madera. Aburrido en su mesa recordaba tantas y tantas aventuras que había vivido cuando era joven. Pero ese día iba a dejar de soñar despierto para vivir una de verdad. “Ring-ring” su teléfono empezó a sonar y rápidamente lo cogió, rezando que fuera una aventura o un trabajo en serio.
El hombre que había llamado se llamaba John Mil y parecía estar preocupado. Quería que investigara una extraña mansión gigantesca y que le contara todo lo que pudiera averiguar. Nuestro amigo James Parker aceptó y al colgar el teléfono salió de su aburrido despacho y se fue a su casa para coger su cuaderno donde apuntaba todo lo que había hecho a lo largo de su carrera, y se dispuso para coger su bici y dirigirse hacia aquella “fantástica mansión”.
Llevaba ya casi dos horas pedaleando, cuando se paró abrumado al ver aquella gigantesca casa, casi con el tejado caído, el jardín lleno de malas hierbas y un cartel enorme que ponía CUIDADO.
Dejó la bici apoyada en un árbol y se dirigió a la puerta. Entró en la casa, la cual por dentro estaba aún peor, llena de telarañas y ratas.
Después de mucho, mucho buscar llegó al sótano donde había un gran cofre.
Justo cuando lo iba a abrir, cuando sentía que estaba a punto de cumplir con su trabajo y decirle a John Mil que todo había salido correctamente como él pensaba, empezó a sentir un miedo escalofriante. La única vela que le podía alumbrar se apagó, por el ruido de los truenos de la tormenta y por el ruido del reloj de cuerda que señalaba las doce.
Una mano le tocó por detrás. Se dio la vuelta y un hombre vestido de negro le clavó un puñal en el corazón diciendo: -¡¡¡Nadie entra en mi casa!!!-
James Parker estaba muerto.
Ya no podría ir a contarle a John Mil su victoria, pues él era otra de las víctimas de aquel lugar. Lo único que quedó de él fue su bici que había adquirido un color negro muy oscuro.

Aún no hay nadie que haya salido de LA FANTÁSTICA MANSIÓN.”


Permitidnos ahora que, a modo de entremés, os ofrezcamos una joya de difícil clasificación. Su autor, J. J. A. C., de ocho años de edad, nos traslada a un mundo paradójico, kafkiano, onírico, embargado de una belleza poética abrumadora. Como en la mejor tradición del cuento oriental, del koan zen, la realidad, el mundo cuerdo en el que nos movemos los adultos, salta en pedazos y se abre a profundos abismos de irracionalidad y locura. Esperamos que os guste tanto como nos ha gustado a nosotros...

DRAGÓN

“Érase una vez un Dragón que estaba dibujado en una carta con una maldición y daba mucho horror y miedo.
También tenía un hechizo: esa carta era indestructible y daba tanto miedo que había matado a gente, y a la gente que no la mata la vuelve loca y hace que la encierren en manicomios especiales.
El Dragón, en vez de echar fuego, echaba lava y electricidad.
El Dragón era muy extraño y sospechoso.
El Dragón era de color rosa y azul con los ojos morados y las alas gigantes”.


Mooola, ¿no?. Pues no os retiréis, que ahora os vamos a ofrecer la colaboración de una de nuestras más recientes lectoras. No os diremos su edad, pues es de mala educación, pero sí que os dejaremos disfrutar con su trabajo. Basado en hechos reales, aunque los nombres han sido cambiados, este relato nos demuestra que, en materia de horror, la realidad, muchas veces, supera a cualquier ficción.

ESTO NO ES UN CUENTO DE MIEDO.

“Mis queridos hermanos y hermanas, amigos y amigas:
En esta noche oscura, he decidido, a la luz de un candil que produce sombras misteriosas en las paredes de mi habitación, contar mi historia. Mi verdadera historia y no la que se escucha por ahí sobre mi liberación.
Lo hago en este momento, después de haberlo meditado mucho y después de saber de mi médico personal que voy a morir de manera inmediata de un mal que me está destrozando la garganta y que me impedirá hablar y cantar muy pronto, por desgracia, ya que cantar es un placer para mí.
Pues bien, yo, Ana Evans, nacida en Francia en el año del Señor de 1235, me dirijo a quien quiera escuchar esta historia, para declarar que fui encerrada por mis creencias religiosas en la torre de la Abadía de Montmajour durante treinta años desde que, recién cumplidos los doce, vinieron a mi casa unos soldados y apresaron a toda mi familia cumpliendo órdenes del muy católico Rey de Francia Juan II, que en aquel momento dominaba en la región auxiliado por los señores nobles de la Provenza...
...Llegaron con las más terribles armas y, con gritos que me taladraron los oídos, nos sacaron a golpes de nuestra casa en una noche en la que la luna llena reinaba en el silencio.
Mi propio padre, ensangrentada la cara, no se recuperó del primer golpe que le dio uno de los soldados y no se levantó del suelo. Jamás supe si sobrevivió y escapó o murió quizá engullido por las ratas que a duras penas vivían alrededor de nuestra querida y humilde casa de barro y piedra. Mi hermana, mi madre y yo, asustadas, nos abrazamos. Con los ojos cerrados, no pude ver como quemaban nuestro hogar. Me lo dijo mi querida madre cuando, ya encerradas en la torre, nos percatamos de la gravedad de nuestra situación.
Una vez allí, rezamos por nuestra vida todos los días. Mi hermana, quizá presa de la melancolía, murió entre aquellas paredes de piedra frías y plagadas de gusanos a los pocos meses de llegar a la torre. Sin la luz del sol, sin apenas comida y bebiendo agua sucia, era difícil sobrevivir. Escapar, imposible. Más de cien metros nos separaban del suelo. Golpear con los puños y sin descanso la única y pesada puerta por la que se accedía al torreón era una tarea inútil y, al cabo del tiempo, me cansé de chillarles que nos dejaran salir en el nombre de Dios.
Los soldados nos vigilaban contínuamente a pesar de ser unas indefensas mujeres desprotegidas y asustadas, que jamás hubiéramos pensado siquiera en hacerles cualquier tipo de daño. Por dos razones fundamentales: la primera, por nuestras profundas convicciones religiosas, la segunda, porque nosotras bien sabíamos que aquellos soldados eran pobres vasallos de su señor, que a duras penas comían con el salario que éste les daba y no nos tenían ningún tipo de resentimiento.
Muerta mi hermana fui presa durante un tiempo de dudas y hasta llegué a pensar en renegar de mi religión para que mi madre y yo pudiésemos volver a nuestro hogar y empezar una nueva vida juntas ya que era ésta, nuestra religión, que llamaban protestante, la causante de nuestro cautiverio. Con tan corta edad como tenía en aquel momento, los pensamientos y las ideas son inestables. Mi pobre madre tuvo gran paciencia conmigo y en ningún momento descuidó su papel ejemplar de persona de gran religiosidad. Me enseñó que los principios morales de las personas están por encima de la cobardía, y su defensa ante todas las cosas es de personas de gran valor. Una religión que, si bien ha sido ya extendida por todos los Países Bajos y el centro de Europa, fue perseguida por manifestar criterios diferentes a los de la Iglesia Católica Romana. Por ello todos los días orábamos con Dios y le dábamos gracias por seguir juntas y vivas, aunque aquella era una existencia traumática, fría, sin luz, sin apenas comida... Confieso que mi infancia feliz se iba desvaneciendo poco a poco. Olvidé mis años anteriores en la campiña con mis amigas de juegos y mis amados padres y me encerré en mí misma.
La única distracción que tenía era, en los ratos en que sentía que la desesperación d eno poder salir de aquel lugar día tras día iba a vencerme, esculpir palabras sueltas en las grandes piedras del torreón: mi nombre, la fecha de mi cautiverio, el nombre de Dios...
Así fue como pasaron los días, los meses, los años...
Encerradas allí, apenas vigiladas por unos soldados envejecidos y tristes, la desesperación se convirtió en abandono y dejamos de tener esperanza en nuestras oraciones. Quizá el buen Dios quería castigarnos por alguna mala conducta. Debíamos entonces sufrir en silencio en aquel lugar inexpugnable. Ya no teníamos miedo. Los días se sucedían y las estaciones del año también. El frío de aquel entonces era insoportable. Pasabamos las noches abrazadas la una a la otra tumbadas sobre la fría roca intentando que no se congelaran nuestros pies.
Así pasaron tantos días que se acumularon los años.
Mi cuerpo cambió y el de mi pobre madre también. Ella se llenó de arrugas. A mí me creció el pecho y supe lo que era hacerse mujer en tan horribles circunstancias.
Os preguntaréis en qué terminó esta nuestra historia, ya que no la estoy escribiendo en aquella terrible torre de la Abadía de Montmajour, sino aquí, en mi humilde casa, después de treinta años de cautiverio y envejecida por el sufrimiento.
Debía ser verano, porque mi madre y yo, en aquella maldita torre, dormíamos sin pasar frío y la luz que pasaba por los huecos de las piedras se alargaba durante más tiempo en el día. En la madrugada, sin saber qué pasaba, los gritos de los hombres nos despertaron.
Al principio chillaban con ira, con rabia. Por ello adivinamos que bajo los pies del torreón se había desencadenado una gran batalla. Horas y horas escuchamos aquellos gritos, ruidos de metales, que serían lanzas y piedras golpeándose y clavándose en cuerpos de soldados, padres, mujeres y quizá niños. Sufrimos mucho al escucharlos, golpeamos la puerta con los puños hasta que se nos ensangrentaron y pedimos auxilio. Pero era inútil. La crueldad y la violencia de los hombres los vuelve sordos. La pelea se mantuvo intermitente pero se alargó durante tres días. Tres días sin dormir, sin comer, ya que los soldados que nos vigilaban y nos traían la comida estarían luchando; exhaustas, sin saber si a nosotras nos había llegado también la hora de la muerte o nos sacarían de allí.
Caí rendida en un rincón, tapándome la cabeza con mis propias ropas y cansada de escuchar aquellos gritos que poco a poco se habían convertido en lamentos, en llantos desconsolados. Las armas parecían haber callado, pero el dolor estaba fuera de aquellas paredes.
Recuerdo con gran emoción y susto ver, entre sueños, la puerta abierta de nuestra torre.
Vacía, sin soldados que la defendieran.
Ante el asombro y la incredulidad me levanté de aquel rincón y corrí a despertar a mi madre que yacía en el suelo. Inútilmente lo intenté. Estaba muerta. Una daga afilada le había penetrado en el pecho. Alguien la mató mientras dormía, cruelmente.
Me afané por devolverla a la vida entre mis brazos, llamándola por su nombre y besándole en la cara, pero yo sabía que era inútil. Lloré por ella durante horas y pedí auxilio pero no sirvió para nada.
Sin fuerzas para levantarme, me quedé con ella mucho rato, mirando su rostro deshecho por el sufrimiento pero lleno de valor y fe en Dios y el dolor me rebosó el corazón.

Al llegar la noche, besé por última vez a mi querida madre, dejé su cuerpo tumbado en el frío suelo con las manos unidas y atravesé aquella puerta abierta que anunciaba mi liberación después de treinta años. El susto que tenía era tan grande que apenas podía caminar y los dientes me rechinaban los unos contra otros. No decaí. Bajé un infinito de peldaños de aquella escalera de caracol que vi por primera vez cuando apenas tenía los doce años, tropezando en muchas ocasiones, ya que la luz no me permitía ver con claridad. Mis ojos se habían acostumbrado a la oscuridad. Mis fuerzas me abandonaron cuando llegué al final de la escalera y me desvanecí en el suelo.
Cuando desperté parecía de noche y, a tientas, intentando recordar qué pesadilla real estaba viviendo, caminé por corredores y pasillos sin rumbo, sin saber dónde estaba, perdida. Las sombras de la noche me asustaban, pero sobre todo me sobrecogía el silencio, un silencio que parecía ser aliado de la muerte. Yo me defendí pidiéndole a Dios que se apiadara de mí, que me ayudara, que apartase de mí al demonio que me perseguía y llamaba por aquellos infinitos laberintos. Laberintos que no parecían llegar a ninguna parte.
Presa del pánico me arrodillé con los brazos en cruz tal y como murió Nuestro Señor Jesucristo dispuesta a que me arrancaran el alma y me despellejaran.
¡Mi señora! creí escuchar. Un niño parecía llamarme al final de aquel pasillo. Se acercaba con lentitud, paso a paso, con la mirada fija sobre mí.
Pregunté -¿eres Satán? ¿Has venido a claverme también a mí una daga en el pecho, como a mi madre?. Pero no contestaba. Sólo se acercaba cada vez más a mí, con paso lento y los ojos muy abiertos, sin pestañear.
Cuando su pie rozó mis vestiduras, se inclinó sobre mí hasta que sentí su respiración en mi oreja y me susurró -¿es usted Doña Ana Evans?.
–Creo que sí – dije yo.
Y me tendió la mano con actitud de ayudarme. Me levanté y le seguí.
–Todos han muerto – dijo – mire-.
Salimos fuera. El horizonte estaba lleno de muertos, sangre y ratas. A duras penas pudimos huir de aquel espectáculo en que pisábamos cadáveres o lanzas abandonadas. El hedor era insoportable, la respiración se hacía difícil.
–Fueron los sarracenos. Usted se salvó por que ya estaba encerrada en la torre. Mi madre habló de las mujeres presas durante años a causa de su religión maldita...-.
-Dios mío – dije – que pesadilla-.
Desde el momento en que, como pude, llegué a este lugar, una aldea de la floreciente Carcasona, pensé en redactar mi historia, pero los soldados sarracenos difundieron la calumnia de que la Abadía había sido vencida sin supervivientes y temí que vinieran a buscarme. Y he guardado silencio durante muchos años. Ahora, ya en mi vejez, me permito expresar mi amargura y mis recuerdos para memoria de unas mujeres religiosas que agotaron sus vidas en aquella torre. Quizá, aún pueda leerse en algún rincón, esculpidas en la roca, las palabras -Ana Evans, año 1235, etc...-”



Finalmente, a modo de postre de la casa, entregamos para vuestro solaz una última pieza, un divertimento. Nuestro último participante nos llevará de la mano hacia un tema que enraiza con la mejor tradición de los cuentos de campamento. Sí, niños y niñas, esos que se cuentan en la oscuridad, a la luz de una hoguera, rodeado por los ojos dilatados de los oyentes. Ojos que disfrutan del relato, que disfrutan del miedo, de la entrada imprevista del horror en los paisajes normales y cotidianos. Ese, no otro, es el fin último del Club de la Medianoche... Imaginad, mientras leéis que vosotros sois los protagonistas, que una voz lóbrega, ronca, susurrante está narrando para vosotros esta historia. Y pasáoslo bien...


LOS GRANDES ALMACENES.


“En parte, todo lo que sucedió fue culpa de una apuesta estúpida.
-No te atreves –dijo Camino.
-Claro que me atrevo – dijo Juan
-No te atreves – se burló Marta
-Claro que sí. Además, vosotras tampoco- respondió Juan.
Juan era moreno. Marta era su hermana. Camino era alta para su edad.
-Además –dijo – si los padres se enteran nos la vamos a cargar pero bien-
El caso es que se atrevieron.
Grave error.
Claro está que ellos no podían saberlo entonces. Lo averiguaron mucho después, cuando ya era demasiado tarde.
No se sabe bien cómo engañaron a sus padres y ya no queda nadie que nos lo pueda contar, pero lo cierto es que, cerca de las nueve, con las rodillas temblando y mariposas en el estómago se encontraron en la puerta de los Almacenes Navarro.
-Que sí- decía Camino –que este sitio es muy, muy raro: siempre está abierto y casi nunca entra nadie-. Camino era de Albacete, así que sabía mucho de esas cosas.
-Tenemos que pasar de uno en uno, si no se van a dar cuenta de que entramos- dijo Marta.- Pasa tu primero, Camino-
-¿yooooo? ¡Que pase primero Juan!...¡y nos esperas en los probadores!-
Juan, que era muy listo, aprovechó para colarse cuando pasaba una señora. La dependienta que los vió entrar, pensó probablemente que eran una madre y su hijo. Luego siguió leyendo con aire aburrido la revista.
Con aire inocente, caminó despacito hacia los probadores y se escondió dentro. Nadie lo vio.
Nadie volvió a verlo.
Al cabo de un rato, Marta y Camino, juntas, se reunieron con él.
-¡nos ha visto!-decía Camino.
-Que nooo, que nooo- decía Marta, que tenía la cara muy blanca. Miraron por la rendija de la cortina. Nadie les había visto.
Nadie les volvió a ver.
-Bueno-dijo Juan-¿dónde nos vamos a esconder para pasar la noche?-Le costaba mucho estarse quieto y callado, todo el rato movía los pies y si no fuera porque tenía miedo de que los pillaran, Camino le habría gritado que parara de una vez.
Juan se aburría.
-¿Ves como sí que me atrevía?- dijo al cabo de un rato.
Camino hizo como que no le había oído.
Pasó el tiempo.
-Jopé, me aburro-dijo Juan.
La noche parecía enormemente larga, aburrida e incómoda. Por otro lado, no dejaba de pensar en que su padre se iba a enfadar mucho si no aparecían en toda la noche.
-¿Y si nos vamos a casa ya?- Dijo Marta, poniendo en claro lo que los tres pensaban.
-¡¡vale!!-
Disimulando, con cara de no haber roto nunca un plato, salieron de los probadores y caminaron despacito hacia las grandes puertas de cristal. No había ninguna dependienta. La enorme tienda parecía un poco oscura y silenciosa. De la calle no llegaban apenas ruidos. Las puertas estaban cerradas.
Las puertas estaban cerradas.

De pronto se había hecho de noche y las puertas estaban cerradas.

Se miraron, blancos como el papel.
-¿Y ahora qué hacemos?-dijo Camino
-¡vamos a gritar pidiendo que nos abran!- dijo Marta
-Pero entonces van a decir que hemos entrado a robar- dijo Juan.
-Yo me quiero ir, yo me quiero ir, yo me quiero ir- comenzó a lloriquear Camino.
-Joooo. Ya verás papá- comenzó a temblar Juan.
Marta no dijo nada. Tenía un enorme nudo en la boca del estómago.
- Esto es por culpa tuya- le dijo Camino a Juan.
-No, es por tu culpa. Yo no quería haber venido pero tú me has hecho venir. Se lo voy a decir a tu madre-
-¡¡Callaros!!-gritó Marta. Y señaló con el dedo –ahí hay alguien-.

Blancos como la tiza los tres se agacharon entre las sombras, callados como muertos. Al final de la moqueta del pasillo, roja como la sangre, unas figuras altas parecían observarles.

-No se mueven- susurró Juan.
-Sí se mueven- dijo Camino.
-No se pueden mover, son maniquíes- dijo Marta.

Lo que no dijo es que a ella le parecía que, unos minutos antes, aquellos maniquíes no estaban allí. Eran cinco: tres chicas y dos niños. Tenían caras blancas, sin expresión y vestidos un poco pasados de moda. Toda la tienda estaba llena de muñecos iguales.

-¿venís conmigo allí donde tienen cosas deportivas a por unas linternas y unas navajas? -dijo Juan.
- Halaaa- dijo Camino – eso es robar-
-No, no es robar- dijo Juan – y además ¿qué?. A lo mejor con las linternas podemos hacer señales a la calle para que nos ayuden a salir-
-A lo mejor viene la policía y nos mete en la carcel por ladrones- se burló Camino.
-Yo no quiero estar a oscuras- dijo Marta.
Así que los tres se dieron la mano y se alejaron de las puertas por el estrecho pasillo. Sus pasos susurraban en el aire silencioso, resonando como si alguien siguiese sigiloso sus movimientos. Ssssssuisss, ssssssuisss, sssssssuisss, sssssssuiss.
En la sección de deportes, los mostradores de cristal, llenos de navajas, machetes y linternas, estaban cerrados con llave.
Algo hizo un ruido seco detrás de ellos, que sonó como una puerta cerrándose.
-¡ay mierda, ahí hay alguien! – dijo Marta.
Se quedaron con las bocas secas y las gargantas tan apretadas que apenas podían susurrar. Por alguna razón, ese alguien que les seguía no parecía alguien que tuviese intención de ayudarlos.
-¡aaay mierda!- dijo Camino- son los maniquíes-.
-Nooo- dijo Juan.
Siete figuras oscuras estaban ahora en el pasillo por el que ellos acababan de pasar, cerrándoles el paso. Tres chicas, dos niños, dos hombres con bigotes falsos, caras como de muerto y ropas viejas, polvorientas y apolilladas que olían como a tierra fresca. Estaban muy, muy quietos. Sus manos de cartón, de dedos largos y afilados, colgaban muertas de sus brazos.
-Yo rompo un cristal y cojo un machete- dijo Juan.
Nueve figuras altas y oscuras le miraban con sus ojos pintados desde la sección de deportes. Formaban un círculo casi perfecto, rodeándoles.
-Son maniquíes- dijo Marta. –no se pueden mover-


Estaba ¡¡¡¡equivocada.!!!!


Varias horas después, cuando salió el sol, Juan y Aurora, los padres de los infortunados chiquillos paseaban por la calle.
-¿Crees que los chicos estarán bien?- preguntó Juan.
-Sí, seguro que sí- dijo Aurora –ahora sí que están tranquilos ¿verdad?-
-Han quedado preciosos- dijo Juan –Mira que bonito peinado le han hecho a Camino-
-Ya era hora de que se arreglase el pelo- dijo Aurora

Juntos, se alejaron del escaparate.”


Buenooo, esperamos que hayáis disfrutado como locos de nuestro menú especial. Esperamos que hayáis perdido el miedo y que en próximos banquetes, algunos de los platos que sirvamos lleven vuestra firma, al menos la firma de algunos de vosotros, atormentados durante años sin que hayamos visto ni una sola línea de vuestras plumas.
Nos vemos pronto, niños y niñas, estád atentos a vuestros buzones...




ANUNCIOS.
Para anunciaros en esta sección, recordad, enviad una carta con vuestros datos personales, vuestros números de cuenta corriente, los códigos secretos de vuestras tarjetas de crédito y varias hojas en blanco con vuestra firma a la siguiente dirección:
-Asociación Española de Cacos. Att: Sr. Ricard Terista. Camino del Trullo s/n 00023-Cwen-Caïrn. No olvidéis incluir un par de fotocopias de vuestros DNI.

(Eso era un anuncio, que quede claro. No tiene nada que ver con nuestra revista. Para anunciaros en nuestra revista, recordad, debéis de mandar el anuncio escrito en tinta fucsia sobre pergamino de lechón nonato escrito a la luz de una vela negra a las doce de la noche del Equinoccio Vernal. El anuncio ha de contener las palabras “aspiradora”, “botijo”, “mórbido” e “intrínseco”. Se valorará especialmente que esté compuesto en endecasílabos yámbicos.)

- Vendo coche. También lo escayolo en función de sus lesiones. Ref. ATS cordón que se lo va a pisar.

- Empresa de trabajo temporal precisa urgentemente donantes de órganos internos para depravación. Ref. Iván Piro.

- Empresa de trabajo temporal precisa urgentemente presidentes y cargos directivos para compañías multinacionales petroleras, imperios informáticos y operadoras de telefonía. Interesados abstenerse. Ref. Fermín Genuos.

- Payaso con empleo estable busca humorista para relación seria. Ref. 1000 y KI.

- No os riáis. En serio. Payaso y humorista para relación seria. ¿Tengo yo la culpa de que suene a chiste?.

- Joder, que no os riáis.

- Oye, Gabi, que estos se siguen riendo de mí...


Hasta nuestro próximo número, amiguitos y amiguitas. Prometemos haceros esperar, pero ahí estaremos. Y por fin os ofreceremos la tan postergada entrevista con Ataulfo Domínguez, las recetas de belleza de Kaspasia Orterova, campeona mundial de lanzamiento de oveja individual y rebaño, la fórmula secreta de la Eterna Juventud y el manual completo para la fabricación de armas atómicas con tres pilas alcalinas, dos metros de tubo de plomo, seis chicles y un bote de nata montada de McGiver. ¡No olvidéis supervitaminaros y mineralizaros!.


Besitos para todos y todas –tachad lo que no proceda-.

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | Números de again | Comentarios (1) | Referencias (0)

Martes, 16 de agosto de 2005

"La Hora de las Brujas"

Prontito, niños y niñas de la fauna ibérica, haremos llegar a vuestras pantallas de PC -si la Fuerza nos lo permite y si os da la gana de encenderlas- los relatos participantes en el 1º Certamen Internacional de Cuentos de Horror "La Hora de las Brujas" organizado por los miembrecillos y miembrecillas del Club de la Medianoche (mayoritariamente menores de 12 años). Estad atentos... hay cosas que merecen la pena.

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Jueves, 16 de junio de 2005

Junio 2005

Estamos acabando Junio, niños y niñas, amiguitos todos de la fanuan ibérica...

Esto se va acabando, y se de buena fuente que alguno o alguna de vosotros y vosotras está levemente impaciente... Pero no os preocupéis. Again 28 está en fase de dilatación y con las últimas contracciones podréis sufrir en vivo y en directo el penúltimo -siempre será penúltimo- parto mental.
Animo, niños y niñas, ya queda menos...
Por cierto, espero que os hagáis eco del consejillo que recibísteis -veranillo al sol- en vuestras estancias en las playas y costas de esta nuestra hermosa tierra...

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Miércoles, 18 de mayo de 2005

Again 27

Desaparece Eukelele. Nueva oleada mundial de protestas. Educar para la paz. Sin presupuesto para el proyecto GRUMO. Editorial. Marcora, el encanto de lo cotidiano. Anuncios.

Again with the Blues.
Año 19. 6º Epoca. nº 27 Mayo del año del Señor de 2005.

“Sobreviviré” (Gloria Gaynor)
“Que no está muerto lo que duerme eternamente; y en el paso de los eones, aun la misma Muerte puede morir” (Abdul Alhazred)


DESAPARECE EUKELELE

(Lubumbe tribe. Mombasa Porpipas).-El único y genuino Dios verdadero, Eukelele – según recordarán los lectores más veteranos de nuestra revista- se encuentra actualmente en paradero desconocido (desconegut, por aquello de la pluralidad), apenas dos semanas después de que su programa en directo “Dios Responde” alcanzara una cuota de pantalla del 0,0002%, lo que equivale, según los expertos, a que, de 50000000 de telespectadores potenciales, sólo 1 tenía sintonizado su programa y, además, se había quedado sopa. Puestos al habla con su representante comercial D. Abraham Sevisto D’Scaro, nestra revista ha sabido que Eukelele ha decidido tomarse un tiempo de retiro (espiritual, claro) con la finalidad de aclarar sus ideas y decidir si es un buen momento para iniciar el Apocalipsis. Siempre según Abraham Sevisto, Eulelele no quiere, en ningún caso que el Fin del Mundo que nos merecemos sea confundido con una simple pataleta por su fracaso televisivo.

NUEVA OLEADA MUNDIAL DE PROTESTAS

(Niuyós).-Nuevamente, y no será la última vez, grupos de honestos, probos y responsables ciudadanos han salido multitudinariamente a las calles de las más importantes ciudades del planeta, en señal de protesta por la traicionera, aberrante, canallesca, confabulada, farisaica y vendida decisión arbitral que costó a la Selección Nacional de Brimea Oriental el paso a los octavos de final en la Liguilla Interministerial de la Organización Supranacional Alineada (LIOSA).
El colegiado Pierre Dosdedos, actuando como un autómata, pitó un penalti al delantero de Brimea Oriental, Magouna Oké, que significó la victoria para el equipo visitante, la Selección Nacional de la República Popular Fina.
Según las declaraciones de los Psicólogos del Colegio Arbitral, “es evidente que el colegiado estaba pensando en la reciente Ley que suprime el Derecho a la Educación o, tal vez, en el proyecto de Ley que supeditará el Derecho al Voto a la titularidad de una Tarjeta de crédito con un saldo mínimo de 5000€ en los últimos tres meses; en vez de concentrarse en lo que de verdad importa, coño”...
El coste social de las protestas, en daños a la propiedad, mobiliario urbano y minorías étnicas exterminadas, podría motivar en breve plazo, la creación de una subcomisión consultiva que evalue la viabilidad de un plan de previsión de proyectos de acción compensatoria. O algo así.

EDUCAR PARA LA PAZ

(Agencia Effe, effe, effe, vamos a cantar la canción de la effe).- Dª Fátima Estrascuela, decana de la EU de magisterio de la Universidad Autónoma de Granada (UAG!!), presentó a los medios y a los enteros de comunicación el pasado jueves, el Proyecto de Innovación Educativa (PIE) “Educar para la Paz”, una innovadora propuesta que tiene como objetivo incidir en ese aspecto tan descuidado de la formación de nuestros niños y niñas: la paz, la tolerancia, el diálogo y la comprensión.
“Este proyecto” – Ha declarado Dª Fátima – “supondrá la educación en valores de nuestros hijos e hijas, de manera que entre todos podamos construir un mundo en el que la Paz y el Diálogo estén por encima de toda otra consideración violenta como forma de resolver los conflictos...¡¡¡y como no te estés quieto y callado, Mohamed, te voy a dar una galleta que vas a ir volando al rincón de los tontos!!! ¡¡¡te lo digo en serio, hombre ya!!! ¡¡¡Putos inmigrantes, ya está bien, joder!!!”

SIN PRESUPUESTO PARA EL PROYECTO GRUMO

(Sargento Cañaveral, que ya era hora que lo ascendieran, leche).- El proyecto GRUMO – Great Range Utility Multipurpose Observer – que pretendía emplear al agonizante Telescopio Espacial Hubble, para erradicar el hambre en el mundo mediante cuidadosos estudios bioclimáticos; ha quedado definitivamente aparcado tras la publicación de los nuevos presupuestos de la NASA para el año entrante. “Desafortunadamente” – ha declarado a la prensa el Director General de Proyectos, Cumbias, Bailes latinos y Limpieza étnica, Mr. Donald Godhon –“ no podemos dedicar ni un céntimo más a que los pobres y desheredados del mundo coman; máxime cuando los sondeos demuestran que se apañan bastante bien con las porquerías esas que les gustan a ellos –sopas, sémolas y tal – y que, en realidad, están severamente preocupados por la seguridad internacional, amenazada ahora por el Eje y Las Dos Ruedas Delanteras del Mal; que suponen un atentado contra todos los valores en los que creemos, digo yo”.
En la misma rueda de prensa, la Secretaria de Estado para Asuntos Importantes y Regodeo, Mrs. Susan Tamarre, procedió a presentar el anteproyecto de la Ley de Seguridad Interior Voluntaria (LESIVO), en virtud de la cual se destinarán 800000000000€ a la instalación de cámaras de seguridad en los domicilios de todos aquellos ciudadanos que lo soliciten, y, especialmente, en los de aquellos que NO lo soliciten, puesto que son más sospechosos. “Ya que la mayor parte de los complots se urden en la intimidad” –señaló Tamarre – “esta ley nos permitirá evitar la intimidad y en consecuencia, los planes de los terroristas malos. Y ya de paso averiguar porqué hay , perdonen la expresión, “individuos” que no tienen interés en que el Estado vigile el interior de sus casas, cuartos de baño y dormitorios conyugales”.

EDITORIAL

Bueno es saber, niños y niñas de la fauna ibérica, que aún estáis ahí: Más calvos. Más fláccidos. Más cansados, tal vez. Pero ahí. Hay un montón de absurdos para los que nadie nos preparó (léase hipotecas, llantos a medianoche, jefecillos subhumanoides, táchese lo que no proceda) y, sin embargo, sobrevivimos a ello. Incluso sobrevivimos a la decepción de ver que esto no es Bambi, ni Pollyanna. Ni siquiera Heidi. Sobrevivimos a mirar al techo en lo más profundo de la noche, a solas con nosotros mismos, y a darnos cuenta de que, en realidad, queríamos ser astronautas, o cantantes, no contables; o reporteras y no amas de casa o madres... A todos, a todas, supervivientes, va dedicada esta resurrección. Un besito y ya sabéis “no olvidéis supervitaminaros ni mineralizaros”.
Y, cuando terminéis, por favor, recogedlo todo... Ya lo dijo Chuan-Che en una de sus famosas perdidas de conocimiento.



RINCÓN LITERARIO

Bueno. Ya sabéis, queridos y queridas lectores y lectoras, lo que se espera de vosotras y vosotros en estas líneas o líneos: unas – o unos – colaboraciones que contribuyan a mejorar, aunque sólo sea a través de la risa (o el riso) y la evasión el mundo (o la munda) que os rodea.
Ya lo dijo Descartes: “Cuando termines de hablar, te callas” (¡calla, no! que eso fue el Sombrerero Loco), con lo que, sin duda quería decir que es buen coger la pluima y el papel y darle una patadilla en el culo al mundo (o la munda) a ver si se mueve un poco. Yo digo ¿por qué no?. Vosotros, vosotras, diréis...en cualquier formato o formata. De cualquier extensión o extensiona, con cualquier tema, me temo.
Han transcurrido ya muchos años y, sin embargo, aún estamos esperando a que alguno o alguna de vosotros o vosotras se decida o se decido a colaborar. En un clínex, en una servilleta o servilleto de bar, en Word o como sea... ¿a qué coño estáis esperando (o esperanda)?

Mientras tanto, siguiendo la tradición, vaya para vosotros un extracto de lo que esperamos constituya una novedosa novedad dentro de la línea editorial de nuestra revista. De esta forma, en cómodos coleccionables, iremos presentándoos número a número, el celebérrimo “Manual del Viajero Imbécil”, de la famosa andarina Eva Gabunda, conocida por sus exploraciones tras las huellas de Lady Amanda Webbos, por sus viajes a los arrabales nocturnos y por el hecho de ser la primera mujer que recorrió Fanatia del Sur en tanga.
(¡no!¡espera! ¿cómo se llaman esas bicicletas chorras para dos personas? ¡en tándem! ¡quería decir en tándem!).

Vaya pues, para vosotros, este primer número:



MARCORA, EL ENCANTO DE LO COTIDIANO.

“Aunque en los mapas no figura muy claramente, no cabe duda de que el centro del Universo es sin duda un lugar maravilloso excavado en la roca llamado Fraguel Rock”

(chooorras, ya nos hemos liado otra vez. Sabréis disculparnos y si no, ya va siendo hora de que aprendáis, que vamos teniendo una edad, lessshe...)

“Aunque en los mapas no figura muy claramente, no cabe duda de que Marcora es una hermosa ciudad, especialmente si a uno le gusta dormir entre mugre, infestarse de piojos, oler a pies y axilas retestinadas y enganchar una disentería tras otra por beber la putrescencia que los Marcoranos hacen pasar por agua y comer las salsas parduscas y las gorrinadas que parecen preferir de forma obsesiva a los alimentos enlatados y precocinado propios de los países civilizados como el de quien sea el- o la- que esté leyendo, claro..

Llegar a Marcora es bastante sencillo y barato. Claro que si uno no quiere ir andando y tardar seis meses en llegar, entonces debe coger un autobús que cuesta tan solo 600 € y apenas tarda tres días de ruta entre cerros abruptos y barrancos horrorosos en los que compartirá asiento con una tribu de familias numerosísimas con una especial predilección por las gallinas como animal de compañía.

Marcora, situada al norte de la República de Andestán, en las costas del jabonoso mar de Ajax, es, al contrario de lo que su mala prensa podría hacernos esperar, un lugar infecto, insalubre y perpetuamente cubierto por el lodo negruzco que desprenden los superpetroleros cada vez que, por mantenimiento o por pura mala sombra, vacían sus tanques en el estuario sobre el que se encuentra la ciudad. Este vaciado es tan frecuente que, de hecho, Marcora es famosa y figura en el libro Guinness de los Records por ser el único lugar del mundo donde el agua del mar es inflamable y se emplea directamente, sin diluir, para hacer funcionar maquinaria pesada.

Aunque existe, el Aeropuerto internacional de Marcora, también figura en el Guinness de los Records como poseedor de la mayor montaña de carne picada del planeta, lo cual hace innecesario entrar en más detalles acerca del cómo llegar. Entendemos que queremos decir cómo llegar vivos, claro.

Cuando uno llega a Marcora por primera vez, queda inmediatamente prisionero de los encantos de la ciudad y de los esbirros del Jefe de Policía Local que con diligencia lo conducen a un calabozo infecto sin juicio previo y lo mantienen en esta situación, amenizada con los alaridos de otros torturados en celdas cercanas en tanto no abone las tasas de rescate que oscilan arbitrariamente entre los 2000 y 6000 € (según la pinta del viajero, sus preferencias sexuales y la caprichosa voluntad del Jefe de Policía). Una vez abonadas las tasas, es conveniente dirigirse al principal y por lo demás único hotel de la ciudad. No es recomendable transitar incautamente por los barrios bajos, pero claro, dado que todos los barrios de Marcora son “barrios bajos”, ello da a los viajeros la opción de, o bien trasladarse volando al hotel, o bien, por un módico precio, contratar los servicios del Jefe de Policía, el cual gustosamente proporcionará una escolta armada y un vehículo blindado para este paseo.

Las vistas que el viajero obtiene a través de las portillas del tanque y desde las troneras del hotel es encantadora: el abigarrado color local de las multitudes pintorescas se entremezcla con el concierto de aromas y sonidos exóticos para formar un cuadro de profunda y cautivadora emoción – especialmente de noche.

Voces, instrumentos musicales, el cántico de los sacerdotes en el crepúsculo, los alaridos de las mujeres expuestas en las picotas públicas, los instrumentos musicales, el tableteo ocasional de las armas de fuego se amalgaman en una sinfonía de sonido y olor. Las especias, las desconocidas comidas, la mugre, la basura, las espaldas purulentas de los encadenados y el aroma profundo de las cloacas a cielo abierto, inundan al viajero de perfumes inconfundibles.

Marcora, en su plenitud, es una ciudad que, sin duda, deja huellas en el viajero. Recuerdos imborrables, cicatrices de navajazos, heridas de bala o ácido arrojado a los ojos, siempre es fácil reconocer a los viajeros que han pasado por Marcora.

Marcora ha sido recientemente declarado por la UNASCO “Patrimonio de la Humanidad” en reconocimiento a su carácter de.. . de..., bueno, mas bien como aviso.

Qué ver en Marcora:
Si estás en Marcora, no dejes de visitar:

* El Tribunal de los Fanáticos Religiosos, en el que clérigos de todas las confesiones lapidan, queman o empalan a disidentes y librepensadores de todas las tendencias.

* El Pozo de los Deseos. Un antiguo pozo del s. XIV en el que la tradición exige que se suiciden todos los que desean salir de allí, bien por propia voluntad, bien ayudados por una turba vociferante.

* El museo etnográfico, donde se recoge la evolución de los instrumentos de tortura desde el siglo V A. de C. y se exhibe de forma permanente, el peazo cipote del bedel principal, una curiosidad médica debido sin duda a su inusitado tamaño y al hecho de estar completamente cubierto de verrugas y pelos negros.

Dónde comer en Marcora:

* En Chez Fattale (Rue Castrattionne, 9), un encantador rinconcito en el casco antiguo, famoso por su “crema oscura al aroma de repollo” . Es conveniente reservar con antelación. Su única mesa está muy solicitada. 35 € por persona.

* El Hotel Único (en Pza de la Vengeance, 16) ofrece también un buffet libre a módicos precios en el que se pueden saborear varias de las especialidades locales, como los “fideos con arena”, la “sopa de sémola con grumos”, “las chuletitas de cartón de la abuela” y la famosísima “sopa de trapos viejos con mistol”. 12 € por persona.



Dónde dormir en Marcora.

* Aunque no es aconsejable dormir en ningún sitio de Marcora (salvo que no te importe no volver a despertar) el Hotel Único – o único hotel de la ciudad – ofrece habitaciones individuales con encanto y cerrojo por 30 € la noche en temporada baja. Una habitación doble sin puertas puede costarte unos 10 € y por un pequeño suplemento puedes compartir el baño con todos los empleados del hotel.

Información de utilidad:

Para viajar a Marcora es conveniente estar vacunado de todo lo conocido, al menos con seis meses de antelación.

La moneda de Andestán es el Gusari. Actualmente 1 € = a lo que quiera el Jefe de Policía.

Tensión eléctrica 220 v con vaivenes.

Horario GTM + 5.

Es preciso el pasaporte y una tasa de liberación de 6500 € para abandonar el país, aunque algunos grupos armados te llevan a la frontera por mucho menos dinero.

En Marcora es obligatorio el consumo de bebidas alcohólicas. La especialidad local, el licor de Shapapote (70º) se encuentra por todas partes. Es conveniente no fumar por las calles o al hablar muy cerca de un Marcorano ante el peligro de explosión.

Webs de utilidad:
Hacen falta muchos webs para ir a Marcora, pero aquí te ofrecemos algunos de los más útiles:
www.marcoraguide.org

www.marcoratouristinfo.org

www.policialocal.mar

www.marcoranarcos.org





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Por palabras:

+ Busco oreja perdida. Se gratificará. Ref. Vincent

+ Perdido brazo. Zona Lepanto. Se gratificará. Ref: M.C. Saavedra

+ Perdido el Tiempo. Lo busco. Gratificaré. Ref: Proust

+ Busco orina perdida. Es una pérdida pequeña. Ref: INDASEC

+ Perdido carro. Zona Romería. Clavos de hierro muy brillantes. Ref: M. Escobar

+ Perdida Virginidad. Es una perrita Collie muy buena y cariñosa. Gratifico esplédidamente. Ref: Casta

Contactos. (esto es “Con delicadezas”, “con discrecciones”, “con cuidados para no ofender o herir en forma alguna los sentimientos”; aunque también puede referirse a “con sentidos mediante los cuáles apreciamos la temperatura o presión de las cosas, cuyos receptores nerviosos están repartidos por toda la piel con especial incidencia en manos, labios y zonas erógenas”... ¿y qué estaba diciendo yo?)

Para anunciarse en esta sección escriba un anuncio para esta sección. Si no, lo anunciaremos en cualquier otra sección, bien transversal, bien longitudinal, bien femenina, bien de deportes, hogar y oportunidades... Utilice siempre letra de imprenta, y si las imprentas no le dejan utilizar la letra, emplee sólo la música o tararee el anuncio. Alguien lo entenderá.




Hasta el próximo programa amiguitos, en el que os ofreceremos la tan postergadísima entrevista con Anastasio López, la receta de la ensalada de nabos y el espeluznante documento “viví diez años con la peluquera de Annibal Lecter”. No olvidéis el lema de nuestro número de hoy: estáis ahí y eso es más de lo que muchos otros pueden decir, de modo que aprovechad el tiempo de la mejor manera que se os ocurra. Y si tenéis algo que decirle a alguien, hacedlo. A lo mejor es la única oportunidad. A lo mejor estáis ahí sólo para eso. A lo mejor resulta que cuela...
Besitos y besitas para todas y todos – tachad lo que no proceda -. Nos vemos.

Por: Juan Jesús Amo Ochoa | General | Comentarios (2) | Referencias (0)